El sexo es un elemento que puede fortalecer la relación y el sentimiento amoroso, pero también es posible tener sexo sin amor.
Tener aventuras de una sola noche puede ser muy excitante, pero implica sus riesgos que pueden provocar que la experiencia final no sea tan agradable, explica Luis Fernando Martínez Gómez, psicoterapeuta especializado en terapia Gestalt, facilitador de grupos y coach ejecutivo en su artículo ¿Cuál es el mejor sexo: con tu pareja, a solas, con un amigo o con un desconocido?
Martínez Gómez sostiene que el sexo puede generar muchas emociones y ser muy estimulante por la curiosidad que provoca: ¿cómo se verá desnudo?, por el miedo: ¿se sentirá bien conmigo? ¿Le gustará como soy en la cama?; por la pasión y lujuria: “No me quiero enamorar ni quiero un compromiso, sólo quiero sexo porque me atrae mucho”. Y el egoísmo: “Me gusta demasiado, quiero que sea sólo para mí”.
“Hay situaciones en las que es posible separar perfectamente las emociones del deseo sexual, pero no siempre resulta tan sencillo hacerlo. Existen individuos que tienen sexo con amigos para disfrutar del encuentro sin tener que correr el riesgo de ningún tipo de compromiso romántico”.
“Sin embargo, cuando se repiten los encuentros íntimos y se mantienen relaciones sexuales con regularidad, existe siempre el riesgo de que, por lo menos uno de los dos, acabe buscando algo más y, por mucho que el otro advierta “yo te dije que no quería comprometerme”, ya será demasiado tarde para aquel que, sin buscarlo, se involucró más de la cuenta”.