Muchos regalos recibió María Victoria el día de su santo, pero el mejor de todos fue saber que su bisnieto Santiago (hijo de su principesca nieta Paulina Uribe Gómez) está fuera de peligro, ya que el cáncer que le descubrieron en una clavícla resultó benigno.
EL BREVE ESPACIO
-Por Mario De La Reguera
Supimos lo anterior, durante la tradicional pozolada de la cantante del pujidito, celebrada en su pedregalesca residencia, donde abundaron las caras conocidas, que no sólo disfrutaron el platillo jalisciense por excelencia, sino que pasaron un momento de lo más agradable.
Marco Antonio Muñiz, por ejemplo, pasó al costo que, precisamente, ese 15 de agosto, le comunicaron que le concedían el Palacio de Bellas Artes, para cantar el próximo 2 de marzo, por cierto, 24 horas antes de que descuelgue 80 calendarios de vida.
El Lujo de México arribó acompañado de su esposa Jessica Munguía, así como de su hijo Coque y su nuera Mina, más tranquilos que nunca, luego de que el intérprete de La otra parte de ti salió avante de la reciente operación a la que fue sometido.
La esposa de Iván Restrepo, la encantadora Nelly, al descubrir a Chabelo, evocó que cuando era niña, una prima suya moría por el amigo de todos los niños, de ahí que sus tíos lo contrataron para el cumpleaños que su hija estaba por celebrar, pero ¡oh sopresa! al llegar a la fiesta con su traje corto de marinerito, la festejada se decepcionó, mejor dicho se espantó, cuando vio que sus piernas estaban llenas de vellos, pues, seguramente, imaginaba que se trataba de un niño gigante.
Cuando Benny Ibarra papá intercambió saludos con la veterana actriz Marystell Molina, no quedamos con ganas de tararear aquella canción que dice: “Un viejo amor, ni se deja ni se olvida”, como si se tratara de Julissa o Alma Muriel
Luz María Aguilar -acompañada de una amiga que harto se parece a Maty Huitrón- evocó que tenía más de cuarenta años de asistir a las pozoladas de María, cuando aún vivía su esposo Rubén Zepeda Novelo, el cual cerraba las puerta de la casa para que no saliera nadie y, hasta el día siguiente, las abría.
El productor Morris Gilbert juró que el calor que sentía no se debía a la andropausia, sino a esa chamarra de piel de cocodrilo que lo envolvía y que terminó quitándose, para que, a la hora de probar bocado, no sudara la gota gorda.
Cuando Pepillo Origel mostraba orgulloso a Jacqueline Andere su última cirugía plástica, no faltó quien cuchicheara -¿habrá sido Pavel Granados?- que se había hecho tantas, que la única que le faltaba era la ¡operación jarocha!
Para eso entonces, Héctor Carrillo, José Herrera Rodríguez y Marco Antonio Silva ponían cara de ¿what? por las muestras de cariño que se profesaban Raquel Garza y Paty Navidad, pero el colega chiapaneco Miguel Ángel Maldonado les aclaró que no eran soldados del amor, sino muy, pero muuuy, amigas.
Ivette, la gemela de Ivonne, llegó con su marido y su encantadora mamá; mientras que la cada día más curvilínea Karla Barahona, con su hija Karlita.
Tampoco faltaron la productora Carla Estrada y su marido Óscar del Toro, así como nuestras colegas Maxine Woodside y Ana María Alvarado.
No quedamos con ganas de decirle a la pintora Martha Chapa lo bien que se ve chanelizada de pies a cabeza.
El atuendo del productor Rubén Lara, para variar, rompía con lo establecido; igual lo que traía puesto el cantautor Eduardo Antonio, recién desempacado de Miami.
Todos coincidieron que al cubanísimo Julio Camelo se le perdió la selva, debido a que sus peculiares trapos parecían arrancados de la película Rambo.
Alejandro Zepeda Cervantes confundió a la juvenil actriz Wendy González con su sobrina Victoria, pues, viéndolo bien, son muy parecidas.
A propósito, de la familia más cercana de la anfitriona, no vimos a su hijo Rubén y su nuera Marisol, porque se quedaron disfrutando los últimos días de vacaciones en su casona de San Antonio, Texas.
Los que no faltaron fue Teté Gómez (la primogénita de María) y su yerno Román Uribe, con sus dos retoños.
La primera actriz Silvia Mariscal fue una de las últimas en llegar, igual que el estilista Alfredo Palacios.
Shanik Berman, en cambio, se distingió por su puntualidad inglesa.
Compartimos mesa con la legendaria Tongolele, cuyo agringado acento de moucho bouno sabour no pierde.
Al mencionar a la Estrada (Carla), olvidamos agregar que, el próximo 10 de septiembre, estrena su serie televisiva sobre doctores; en tanto que de Lara (Rubén) omitimos que está por producir Soy mujer, soy invencible y estoy exhausta, un texto de Gaby Vargas que escenificarán Laura Flores, René Casados y Eugenia Cauduro, en el Polyforum Siqueiros.
Por hoy, es todo.