Se ostentan como reyes y en su círculo social reciben tratamiento de “Su Majestad”, pero lo cierto es que llevan su corona bajo el brazo y no tienen donde poner su trono.

Y es que un buen día sus países decidieron convertirse en repúblicas, pero como ellos no dieron su aval conservaron su título, así como los vínculos con las casas reales reinantes en donde la verdad siguen siendo bien recibidos, a pesar de ser parientes venidos a menos.

A continuación tres casos:

Simeón II de Bulgaria

Nació en la capital búlgara hace 80 años como el príncipe Simeón de Sajonia-Coburg Gotha, fue criado en el Palacio de Vrana, cerca de Sofía, y cuando tenía 6 años, la repentina muerte de su padre el rey Boris III, lo convirtió en soberano.

No pudo sostenerse mucho en el trono, Bulgaria fue invadida por los Nazis y, posteriormente, por las fuerzas soviéticas que en 1946 promovieron un referéndum que acordó la abolición de la monarquía.

El rey nunca firmó los documentos de abdicación.

Emparentado con la realeza británica, encontró refugio en Londres, ciudad en la que hizo su vida como hombre de negocios.

Simeón II está casado desde 1962 con la aristócrata española Margarita Gómez-Acebo.

Casado con la aristócrata española Margarita Gómez-Acebo, con quien procreó 5 hijos, el rey Simeón pudo regresar a su antiguo reino hasta mediados de los 90.

Fue también recibido que en 2001 se convirtió en primer ministro, duró en el cargo cuatro años.

Actualmente vive entre Londres y Sofía. Su condición económica es desahogada pero lleva años demandando que el gobierno búlgaro le devuelva las propiedades expropiadas a su familia.

Constantino II de Grecia

Nacido en Atenas hace 77 años, fue rey de Grecia entre 1964 y 1973, cuando una junta militar lo depuso y sacó del país. Como en el caso búlgaro, Constantino jamás ha renunciado a su trono.

Vinculado a la nobleza de Dinamarca, tanto por sus antepasados como por su matrimonio con la princesa Ana María, hermana menor de la reina de aquel país, Constantino no tuvo problema para encontrar refugio.

Con su esposa, la reina Ana María

Para tener con qué vivir y mantener  sus 5 hijos desarrolló una exitosa carrera en el comercio de bienes raíces.

Constantino II en compañía su hermana predilecta, la reina emérita Sofía de España,

Por ser tío en primer grado del actual rey de España, Felipe VI, tiene muy buena acogida en aquel país, en el que pasa gran parte del año.

A Grecia ha regresado de visita y para reclamar la indemnización que, a su juicio, le debe el gobierno griego por haber incautado los bienes de su familia.

Margarita I de Rumania

Hija mayor del recién fallecido rey Miguel I, Margarita I de Rumania nació hace 68 años en la localidad suiza de Lausana, en dónde se estableció su padre luego de ser destronado por las fuerzas soviéticas que ocuparon su país en 1947.

Margarita de Rumania con su padre el destronado rey Miguel I

Margarita es producto del matrimonio de Miguel con la princesa Ana de Borbón-Parma. Tuvo como padrino de bautismo al príncipe Felipe de Edimburgo, pero su infancia y juventud fueron más parecidos a los de una plebeya adinerada que a los de una princesa heredera.

Casada desde 1996 con el príncipe Radu de Hohenzollern-Veringen. No tiene hijos con él.

Su matrimonio con el príncipe Radu es muy sólido, a pesar de que no pudieron procrear.

Especialista en políticas públicas salud, durante todos estos años Margarita se ha ganado la vida como asesora de distintos organismos internacionales.

A principios de este diciembre, tras la muerte de su padre, asumió el título de reina y la Custodia de la Corona Rumana.

(Por Pedro C. Baca)