Hay zonas naturales de nuestro país que merecen ser salvados por el bien de todos.

¿A quién no le gustaría tener un mundo con playas limpias y ríos caudalosos, bosques sanos y selvas exuberantes? A todos. Porque justo ahí nos gusta ir de vacaciones o incluso, cuando es posible, vivir cerca de ellos. Sin embargo, la actividad humana y nuestras industrias han puesto en riesgo muchos ecosistemas. Lo peor es que no es fácil medir el grado de devastación de éstos sino hasta que, por desgracia, ya es muy tarde para remediarlo.

Es tarea de todos contribuir a sanear nuestro planeta. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza hará una clasificación en el año 2025, pero para ese entonces varios hábitats ya habrán sufrido un desgaste o, en el peor de los casos, extinción irreparable.

Para México es vital porque es el cuarto país más diverso en especies del mundo, gracias a su gran cantidad de ecosistemas. Por eso es indispensable que cuidemos nuestro entorno (y si buscas una buena causa de activismo social, sin duda la conservación de ecosistemas es una excelente que te llenará de satisfacción y sí, a veces, de preocupación).

Estos son cinco lugares de nuestro país que vale la pena no perder de vista. ¡Ayudemos a cuidarlos!

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El Golfo de California

Cuántos no hemos disfrutado de unas increíbles vacaciones en el fabuloso ecosistema del Golfo de California o Mar de Cortés. Ahí están los leones marinos y llegan las mundialmente famosas ballenas (18 tipos diferentes han sido vistas en esas templadas aguas) y es hogar único de una marsopa conocida como vaquita marina, que está punto de la extinción por la pesca de arrastre. Este lugar fue un auténtico paraíso para decenas de especies de piel, plumas y escamas, pero la presencia humana está compitiendo con ellas. El ecoturismo ha florecido en forma de buceo, aunque también se da la pesca deportiva. Nos toca cuidar esa biodiversidad, ahora en severo riesgo.

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Manglares en Cancún

Un desarrollo aledaño a Cancún, Malecón Tajamar, armó revuelo en Quintana Roo, y los activistas más organizaciones como Green Peace consiguieron poner presión y detener un desarrollo que presuntamente violaba las reglas de impacto ambiental. En todo caso, éste y otros manglares –llamados el “riñón de las costas”–, por sus funciones de filtración de aguas contaminantes, son una barrera natural contra huracanes y permiten la vida de especies en riesgo. Son áreas que los países y los particulares debemos preservar.

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Selva Lacandona de Chiapas

De los 12 millones de hectáreas que teníamos en México, sólo nos queda ¡un millón! La mitad está en los Chimalapas oaxaqueños y la otra en la Selva Lacandona, en Chiapas. En esta última está el 20% de las especies de México. Así de importante es. Y aunque el Estado mexicano destinó recursos para crear siete áreas naturales protegidas, la marginación de las poblaciones que ahí viven orilla a sus habitantes a buscar modos de sobrevivencia. En la selva ha habido pesca ilegal, saqueos masivos de madera de corazón azul y robo de fauna como la guacamaya roja, que está en riesgo de desaparecer. Nuestro papel, si vamos como turistas, es cuidar el hábitat, no comprar animales prohibidos ni productos ilegales.

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Río Lerma

Muchos especialistas y académicos han advertido sobre la enorme contaminación de este río de 700 kilómetros, que nace en Almoloya, Estado de México y desemboca en el lago de Chapala, en Jalisco. Es vital rescatarlo porque de él depende la agricultura de varios estados y parte de la generación eléctrica de la Ciudad de México. Es tarea de los gobiernos y las empresas que vierten sus desechos en el caudal cuidar este importante recurso. Y por nuestra parte, no arrojar en él más basura ni otros contaminantes.

 

(Por JR)

 

 

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