El tiempo avanza rápidamente y se acerca una fecha definitiva en la vida del príncipe Harry de Inglaterra. El sexto en la línea de sucesión de la corona británica se casará ese día con la activista humanitaria y ex actriz Meghan Markle (Los Ángeles, 1981).

El apuesto royal está verdaderamente entusiasmado, dicen sus allegados que insiste en haber tomado la mejor elección y que llegará al pie del altar a una edad, 33 años, en la que se siente centrado y en paz consigo mismo.

Sin embargo, su enlace no deja de presentarle ciertos desafíos, como desterrar de su vida algunos malos hábitos que podrían tener efectos fatales en su vida de casado.

 

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El pasado marzo, el diario Daily Mail informó de que Harry dejó de fumar, una decisión digna de aplaudir por si sola, pero que tenía, además, otra motivación: tener hijos con Markle (la nicotina puede afectar a la fertilidad masculina).

Harry también está reduciendo su consumo de alcohol, algo que en el pasado le ocasionó bastantes dolores de cabeza y agravó varios escándalos: las fotos desnudo en Las Vegas, la noche en que intentó golpear a un fotógrafo al abandonar una discoteca en Londres o aquella vez que, borracho, se cayó a una piscina durante una fiesta salvaje en Croacia.

La eliminación del alcohol forma parte, además, de una dieta con la que el príncipe pretende recuperar la forma. Según los datos que recoge el New York Daily News, desde noviembre y gracias a la reducción de consumo de alcohol, Harry ha perdido unos cinco kilos de peso.

 

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El tercer hábito que ha abandonado es la comida rápida. A menudo la prensa se ha hecho eco del amor de Harry por las hamburguesas de McDonald’s y ha sido visto en Nando’s, una popular cadena británica de pollo frito.

Para mejorar su alimentación el pequeño terrible de los Windsor está siguiendo los consejos de su esposa (que ha declarado que entre semana su dieta es estrictamente vegana) y ha recurrido además a la nutricionista Gabriela Peacock. Su nueva dieta ha eliminado por completo la leche, ha rebajado el consumo de azúcar y se basa, principalmente, en el consumo de proteínas, sobre todo en forma de carne.

 

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Por consejo de Peacock, se está liberando de un cuarto mal hábito. La vida sedentaria. Desde hace unos meses el príncipe acude todas las mañanas, a eso de las siete, a entrenarse a KXU, un centro deportivo privado cuya membresía mensual rebasa los 1,030 dólares.

Por todo esto nos atrevemos a predecir que Harry lucirá guapísimo el día de su casamiento.

(Por Pedro C. Baca)

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