La zona de confort te abriga y te hace sentir segura. Es lo conocido, es ese ambiente en el que te sientes a gusto. Entonces ¿ para qué salir de ahí?

Sabrás que estás pisando este terreno confortable cuando las ideas de hacer cambios te hagan enojar, sientas envidia, estés ansiosa sobre tus logros, trates de poner excusas para no hacer lo necesario y la autocrítica aumente, sobre todo ante los pequeños fracasos.

1.- Reconoce tus límites

Estás cómoda en tu zona de confort porque tus límites no se ven tocados. Pero cuando inicies el escape, comenzarán a revelarse esas barreras internas o externas que tienes al paso. Lo primero que debes hacer es reconocerlas, darles su importancia y pensar en cómo vencerlas. Acepta que no eres perfecta, pero reconoce que puedes llegar a donde desees.

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2.- Busca compañía

Salir de tu zona de confort por cuenta propia puede ser complicado, pero si hay alguien que comparta ese interés todo puede fluir fácilmente. Puede tratarse de un amiga que busque lo mismo o un terapeuta que te ayude a identificar los cambios que requieres.

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3.- Aprende a aceptar

Cuando estamos en la zona de confort nos acostumbramos a que las cosas sean de una determinada forma. Cuando decidimos salir, encontrarás  aspectos que no sabes manejar . En este caso, es importante que aprendas a aceptar las situaciones que se presentan. Por ejemplo, si quieres hacer nuevos amigos, debes aceptar sus defectos y virtudes.

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4.- Imagina lo que quieres y trabaja en ello

Cada pequeña acción que llevas a cabo te ayudará a ampliar tu perspectiva. Si tu zona de confort implica ser antisocial y quieres salir de ahí, una pequeña conversación con alguien distinto cada día puede hacer la diferencia. Un “buenos días” al vecino hoy, y una sonrisa al taxista mañana pueden cambiarlo todo.  O bien, viaja con algunas amigas a algún país que no conozcas.

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Salir de tu zona de confort te ayudará a tener una vida más rica en emociones, conocimientos y perspectivas. Al salir de ella, tomarás conciencia de tus miedos, enojos y frustraciones, y crecerás hasta convertirte en la mejor  de ti misma.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu

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