Los medicamentos no son la única manera de mantener una adecuada salud integral. Practicar actividades físicas y de meditación aporta una serie de beneficios que nos harán sentir mejor. Una de estas actividades es el taichí, tai chi o tàijí, como conocen en China a esta gimnasia de movimientos lentos y precisos.

El taichí es una práctica originaria de China, la cual está enfocada a mejorar la salud integral a través de ejercicios de respiración, relajación y atención mental, dice Wang Shifu, maestro de la escuela Wudang Longmen Pai, fundada hace más de 800 años, en exclusiva para Actual. (Por cierto, shifu significa «maestro» en China y la charla se desarrolló en el Centro Wuji Wudang Longmen Kung fu México, de la colonia Roma en CDMX.)

El maestro Wang en acción. Fotografías: Naomi Kaizawa.

Wang Shifu, uno de los herederos chinos del antiguo y original estilo de kung-fu de Wudang, dice que el taichí (tàijí quan) combina el arte marcial con prácticas energéticas y meditativas.

La leyenda relata que el monje daoísta de Wudang llamado Zhang Sanfeng, al caminar por las montañas observó la pelea entre una grulla y una serpiente.

Al observar los ataques y la poderosa flexibilidad de la serpiente, le dio la idea al monje de imitar la flexibilidad y suavidad de los movimientos del animal y crear el arte marcial taichí, dice el maestro.

Las clases de taichí de Wudang ofrecen una marcada mejoría en la salud física, mental y espiritual a través de la concentración, coordinación, movilidad y elasticidad, al tiempo que aprendes la defensa personal. Está dirigido a niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad sin importar su condición física o que no tengan conocimiento previo de las artes marciales, sostiene el instructor chino.

Beneficios de la practica de taichí

1.- Cada órgano está regulado por una emoción. Se trabaja mucho las emociones y la salud del corazón, los pulmones, el estómago, el hígado y el vejiga. La medicina tradicional china sostiene que los órganos están conectados. Si uno padece los otros también sufren tanto física y emocionalmente. Con la práctica, los órganos logran un balance perfecto del cuerpo, mente y espíritu, dice el maestro.
2.- La práctica constante ayuda a reducir los niveles de hipertensión y glucosa en sangre y bajar de peso.

4.- En los huesos, aumenta la resistencia del tejido óseo y la resistencia de los tendones y músculos; favorece la regeneración de los glóbulos rojos y aumenta el almacenamiento e intercambio de sales minerales.

5.- Reduce el estrés. Tiene la particularidad de trabajar el cuerpo y la mente desde diferentes ángulos de relajación. En este aspecto, la relajación física consiste en movimientos circulares y de estiramiento, como también giros que mueven músculos, ligamentos y tendones, reduciendo con ello los niveles de estrés.

6.- Aprendemos a respirar adecuadamente. Ayuda a tranquilizarnos y entender que tenemos que vivir en calma y armonía. Una de las ventajas de la metodología es que puede ayudar en la vida diaria, por ejemplo permitiéndonos controlar un ataque de ira o cólera; o a dominar una situación de miedo, pánico o peligro, explica el maestro Wang.

Aprendemos valores

El alumno con la preparación física y psicológica se sentirá seguro, siempre en un contexto de humildad y evitando el conflicto. Aprende el respeto mutuo entre compañeros y el desarrollo de un vínculo entre ellos. Además fortalece la resistencia, confianza, honestidad, humildad, compasión y paciencia.

Los niños aprenden a concentrarse, a vivir en armonía y a enfocarse en sus estudios, concluye el maestro.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu

Agradecemos a Leonel Pedraza único instructor latinoamericano certificado por Wudang Dragongate Kungfu School en las disciplinas de taijiquan, baguazhang, xingyquan, wudangquan, qigong y meditación daoísta– por la traducción y demás facilidades.