Abundan las recomendaciones que hacen diversos entrenadores o coachs de vida a fin de que nos preparemos debidamente para un periodo vacacional. Si bien eso aplica para estudiantes que gozan de meses para olvidarse de las tareas y los desvelos –a ellos se les recomienda buscar actividades que los mantengan activos en su mente y cuerpo a fin de alejarlos del sedentarismo y la aburrición–, para la gente que trabaja es muy valioso prepararse para gozar de esa única semana que tienen reservada para el descanso.

 

 

Son sólo siete días… ¡y hay que aprovecharlos!

Los expertos en coaching insisten en que las vacaciones empiezan realmente en la mente, mucho antes de iniciar el asueto, y que hay usar ese periodo para renovarnos en muchos sentidos. Sugieren que no hay que dejar pendientes, de considerar menos adónde vamos sino cómo y con quién vamos, y de concentrarse en el presente, en el aquí y ahora varias veces al día.

Y todo sirve, claro. Sin embargo, hoy te queremos compartir la muy útil y práctica visión de un reconocido escritor y periodista del The New York Times, ganador del Premio Pulitzer, Matt Richtel, quien luego de echar a perder varias vacaciones se puso a investigar con científicos sociales y de la mente sobre la mejor manera de asumir ese periodo vacacional para sacarle el máximo jugo.

Te resumimos muy apretadamente las conclusiones a las que llegó Richtel, creemos que te pueden ser de ayuda:

1. Empieza, ahora.

Hay que acostumbrar al cerebro a dejar algo, y eso se tiene que practicar todos los días. Así que desde ya trata de salir del “modo laboral” y mantén la lista de pendientes a raya.

 

 

2. Deja tu contexto en casa.

Nuestro entorno refuerza nuestros hábitos, desde que nos levantamos hasta que apagamos la luz. Eso incluye nuestros teléfonos y computadoras, que exigen un constante ciclo de estimulación y respuesta, lo cual nos da descargas de adrenalina todo el tiempo. Por eso, trata de cambiar la relación con los aparatos electrónicos, acuérdate que es de ellos de lo que quieres escapar en las vacaciones.

 

 

3. Tolera el aburrimiento.

Si estás tirado en la alberca o en la playa mirando pasar las nubes o sintiendo la brisa en la cabaña del bosque, disfrútalo. No ocupes el teléfono para entretenerte en “otra cosa”: lucha contra la abstinencia del teléfono y de la continua necesidad de hacer algo. Y para eso hay que ayudarle a tu cerebro a adaptarse: haz algo nuevo no muy riesgoso como caminar o bucear, para romper la rutina. Luego haz otra cosa hasta que el cerebro se meta en otra dinámica, más relajada.

 

 

4. Supera tu ausencia.

Aunque cueste aceptarlo, tu trabajo no va a colapsar si no estás. Y no creas que porque todo camina en tu ausencia, cuando regreses tendrás tu carta de despido. Calma.

 

 

5. No coquetees con el trabajo.

Si piensas que puedes trabajar “nomás tantito” durante las vacaciones y si crees que puedes ser productivo durante ese periodo, sólo conseguirás cosas como no relajarte y no podrás recargar el tanque de tu creatividad, que se da muy bien cuando la gente divaga o se entretiene con tareas mentales que no acaparan su atención. Trabajar durante las vacaciones sólo las entorpecerán.

 

 

(Por JR)