El color de la piel se debe a la cantidad de melanina,  la raza y la herencia. A lo largo de la vida se presentan alteraciones en su coloración dando origen a diferentes tipos de manchas, dice la dermatóloga Heidi Muñoz Hink.

Las alteraciones del color de la piel reciben el nombre de discromías, producidas por aumento o disminución de melanina. La mayoría de las manchas o melasma son originadas y/o son agravadas por la exposición a la radiación ultravioleta recibida de forma brusca ya sea en la piscina o en la playa, al salir a pasear o ir al trabajo. Recuerda que la piel tiene memoria; cuanto más nos hayamos expuesto al sol sin protección, más manchas tendremos, señala la experta.

El melasma normalmente conocido como paño siempre relacionada con la exposición al sol. Es más frecuente en mujeres pero afecta también a hombres; se presenta en personas de edad media, que suelen acudir a consulta por motivos estéticos o por relacionarlas con padecimientos hepáticos o gastrointestinales. Las manchas afectan a las mejillas, dorso de la nariz, frente, alrededor de los labios y cuando son muy extensas, abarcan partes del cuello.

 

 

La importancia de los lunares y las manchas en la piel radica en realizar un diagnóstico precoz  y conocer los cuidados para evitar la reaparición de algunas.

En caso de presentar cambios importantes en la coloración de la piel, se recomienda no auto recetarse y acudir al dermatólogo para realizar un diagnóstico oportuno.

 

Medidas preventivas

1. Evitar las radiaciones ultravioleta.

2.  No emplear los maquillajes con perfumes.

3. Evitar los anovulatorios.

4. No emplear las aguas de colonia después del rasurado.

5. Usar fielmente filtros solares.

 

Por Alejandrina Aguirre Arvizu