1. Organízate

Trata de dejar la noche anterior todo lo que necesites en la mañana listo, así evitarás correr. Agenda, prioriza y calendariza, así llegarás tranquila al trabajo y no dejarás que tu vida personal se interponga con la laboral.

2. Libérate de la culpa

Si eres mamá probablemente tengas esas ganas de querer solucionar el mundo, pues te tengo una mala noticia… No siempre se puede solucionar todo, así que mejor no te martirices y libérate de culpas.

3. Delega responsabilidades

Sabemos que no te gusta aceptar ayuda de nadie y que para ti, eres invencible, sin embargo siempre es bueno tomar la ayuda de los demás y aceptarla. Tienes que saber que no siempre todo lo puedes hacer tú, delega responsabilidades y aprende a desapegarte.

4. No pierdas el contacto

Claramente no siempre puedes estar en el trabajo hablando con tus hijos, pero cuando tengas algún descanso puedes hablarles o mandarles un mensaje, que sepan que siempre estás al pendiente de ellos. Involúcrate en sus actividades, hobbies e intereses.

5. Buena relación con tus jefes

Habla desde un principio con tus jefes, llega a algún acuerdo y que entienda que tanto tu trabajo como tu familia son prioridad. Cuando hay comunicación, claridad y transparencia, siempre habrá entendimiento.

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