No, esta imagen de Sofía de Suecia no es un fotomontaje, claro que fue tomada mucho antes de que su actual esposo, el príncipe Carlos Felipe, se cruzara en su camino. Data de mediados de la década pasada cuando la entonces irreverente aristócrata Silvia Hellqvist era también una sexy celebridad mediática surgida de un reality show.

Entonces,  Sofía aprovechó su fama para posar semidesnuda para un calendario que tuvo muy buenas ventas en los países nórdicos.

Actualmente, sigue apareciendo en portadas de revistas, pero para difundir las actividades inherentes a su título nobiliario.

La princesa es una esposa dedicada y estupenda madre de familia que espera a su segundo bebé para septiembre próximo.

Sofía y Carlos Felipe el día del anuncio de su compromiso.

Nunca ha negado que su pasado es escandaloso, pero antes de escuchar el primer reproche explica con serenidad que cometió varios “pecados de juventud” de los que siempre se arrepentirá. Los suecos -y la familia real- le han creido.

El de Sofía no es el único caso de una royal con pasado lleno de “pecados” que, para su buena fortuna, quedó muy atrás. Por lo menos existen otros cuatro casos, de los que a continuación te damos detalles.

Letizia de España

La reina consorte de España no solo es la primera plebeya que accede a ese título, sino la primera mujer divorciada en ser desposada por un miembro de la nobleza ibérica.

Y es que cuando Letizia conoció a su ahora marido, el rey Felipe VI de España, ya había estado casada con el académico Alfonso Guerrero Pérez. Además, corre el rumor de que había abortado intencionalmente a un bebé.

Con el rey Felipe y sus hijas Sofía y Leonor.

A Felipe (entonces príncipe de Asturias) le importaron más las cualidades de su amada y la desposó. No se equivocó porque con ella ha formado un matrimonio estable con dos preciosas hijas, además de contar con una incansable compañera de trabajo.

Camila de Cornualles

No hace mucho el pueblo británico la llamaba con apelativos burlones como “la Rotwiller” , “La Bruja” y “La adúltera”, todo por el vínculo amoroso que tuvo con el príncipe Carlos cuando él estaba casado con la inolvidable Diana de Gales.

Ella, por su parte, tenía por esposo al brigadier Andrew Parker Bowles, con quien procreó dos hijos.

Camila nunca ha ignorado, ni siquiera menospreciado el resentimiento hacia su persona, por ese motivo, cuando logró casarse por Carlos renunció a usar el título de princesa de Gales que por ley le corresponde, prefirió usar el de duquesa de Cornualles.

En aquel momento anunció que cuando Carlos acceda a la corona ella no será reina sino princesa real consorte.

Con Carlos de Gales, a quien hace sonreír con frecuencia.

Estos detalles, así como su incansable ritmo de trabajo y sus esfuerzos por mostrarse accesible y cálida en público, no han pasado inadvertidos para sus futuros súbditos. Ahora no es raro que la reciban con aplausos y miradas alegres.

Mette-Marit de Noruega

La futura reina consorte de Noruega, no siempre ha sido ejemplo de buenos modales y conducta socialmente aceptable, pero eso fue hace mucho, cuando ni siquiera soñaba con que un guapo príncipe de casi dos metros de estatura y anatomía de dios nórdico se fijara en ella.

Entonces era mesera de un bar y lidiaba con los problemas propios de una madre soltera de un niño, Marius, por quien siempre ha sido capaz de cualquier sacrificio.

La princesa Mette-Marit con su hijo plebeyo Marius Borg.

Las cosas cambiaron durante un concierto de heavy metal. Ahí conoció “a un tal Haak, quien resultó ser el príncipe heredero Haakon Magnus”. El flechazo fue inmediato y desde esa noche, hasta la fecha, siempre han estado juntos.

La futura familia real noruega, de la que Mette-Marit es un pilar fundamental.

Cuando el príncipe decidió casarse con ella y brindar protección a su hijo, provocó un escándalo mayúsculo, pero el respaldo popular convenció al parlamento de aprobar el enlace. Eso sí, con la condición de que el hijo de la desposada, ni estaría en la línea de sucesión, ni recibiría título nobiliario.

Actualmente Mette-Marit se ha convertido en una esposa y madre ejemplar, además de una princesa comprometida con importantes causas sociales como la atención a madres solteras y mujeres víctimas de violencia doméstica.

Máxima de Holanda

Antes de integrarse a la realeza holandesa, vía su matrimonio con el ahora rey Guillermo Alejandro, la economista argentina Máxima Zorreguieta era una mujer de su tiempo, con un brillante de desempeño laboral como consultora de un importante corporativo financiero, y una agenda social muy intensa, en la que había lugar para fiestas y novios apasionados.

Todo cambió durante un foro internacional en el que conoció al entonces príncipe heredero de los Países Bajos, Guillermo Alejandro, quien hasta renunció a su sentido del humor impertinente para conquistarla.

Con su marido, el rey Guillermo Alejandro, quien la adora.

Del noviazgo pasaron al compromiso matrimonial pero no estuvieron exentos de polémica, por una parte, la noticia de que Máxima ya había vivido con un par de enamorados. La más grave que su padre había colaborado con la dictadura militar argentina, acusada de crímenes de lesa humanidad.

Finalmente el amor se impuso y el parlamento holandés aprobó el enlace. Máxima se convirtió en la segunda hispanoamericana en integrarse a la nobleza europea.

Para Máxima lo más importante son su marido y las princesas Alexia, Ariadna y Catalina Amalia.

Sin olvidar sus raíces argentinas, Máxima ha sabido ganarse el cariño de sus súbditos, primero involucrándose completamente en su cultura y costumbres, manteniendo una agenda de trabajo en la que destacan más las reuniones con organizaciones caritativas que las fiestas y banquetes. Además, ha formado con el rey una muy armoniosa familia.

Del pasado ya ni quien se acuerde.

(Por Pedro C. Baca)

 

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