No, definitivamente no es fácil para los miembros de la nobleza escoger a la pareja adecuada, más desde un tiempo a la fecha en que los matrimonios en este circulo social dejaron de ser arreglados fríamente por las casas reales para encomendar la tarea a cupido.

Este personaje se ha apuntado grandes aciertos, pero no le atina en el caso de 6 royals, a quienes nos hemos acostumbrado a verlos cambiar constantemente de pareja o, de plano, quedarse solos. A continuación un breve recuento de su drama.

1.- Carlota Casiraghi, amores fugaces

A sus 30 años, la mayor de los hijos de Carolina Mónaco puede jactarse que su vida amorosa ha sido todo, menos aburrida. Por un tiempo estuvo muy enamorada del actor marroquí Gad Elmaleh y hasta tuvo un niño con él, Raphaël, ahora de tres años.

¿Y vivieron felices? No, Carlota se hartó pronto de la rutina y buscando emociones nuevas dejó a Emaleh por el cineasta italiano Lamberto Sanfelice. Estuvieron juntos por más de un año y hasta se rumoró un nuevo embarazo, pero no fue así.

Actualmente la aristócrata monegasca está sin pareja, pero se dice que ya tiene un nuevo interés amoroso, Tiago, un treintañero español sin gran fortuna pero muy guapo y divertido.

2.- Estefanía de Mónaco, malas elecciones

Ninguno de los miembros de la nobleza monegasca se caracteriza por el recato en su vida amorosa, pero Estefanía tiene el récord de relaciones tormentosas con hombres poco recomendables.

Entre 1995 y 1996 estuvo casada con su guardaespaldas, Daniel Ducret. Tuvieron dos hijos, pero la felicidad se acabó cuando un tabloide francés publicó fotos candentes del hombre con una modelo belga.

Más adelante, la princesa encontró consuelo en tres romances paralelos, lo bochornoso vino cuando quedó embarazada y cada enamorado tuvo que hacerse una prueba de paternidad.

Finalmente, en 2003, Estefanía llegó de nuevo al pie del altar, esta vez con un acróbata portugués. Se divorciaron un año después. Desde entonces, la hija menor de la inolvidable Grace Kelly se ha mantenido prudentemente soltera.

3.- Beatriz de York, sin amor y sin fortuna

No es nada nuevo que a esta princesa británica le fascina la vida sin complicaciones. No por nada los tabloides de su país la llaman “Bea, la ociosa”.

Cierto también que hasta hace poco una gran parte de los gastos de su vida social corrían a cargo del empresario Dave Clark, quien compartía con ella el gusto por las vacaciones interminables.

Como todo en esta vida cansa, un buen día Dave quiso probar otra rutina, Beatriz no lo aceptó y se separaron. No fue una decisión fácil para la nieta de Isabel II, sobre todo en momentos en que la Casa Real le ha recortado fondos. Al parecer la orden proviene de su tío, el príncipe Carlos, quien no aprueba su peculiar estilo de vida.

4.-  Andrés de Inglaterra, solamente una vez

Hubo un tiempo en que el segundo hijo varón de Isabel II fue considerado el soltero más codiciado de Europa, tanto por su estatus, como por su aspecto físico. Tuvo infinidad de romances fugaces y se hizo de fama de incasable, hasta 1986 que decidió casarse con la extrovertida aristócrata Sarah Ferguson.

Duraron una década casados, tiempo suficiente para tener dos hijas y protagonizar varios escándalos mediáticos, no por pleitos entre ellos, sino por la filtración de sus mutuas infidelidades. Se divorciaron en buenos términos en 1996.

Desde entonces, el príncipe ha tenido varios romances, ninguno de trascendencia. A su ex no la ha desamparado, al contrario, es usual verlos juntos departiendo amigablemente en eventos sociales a los que por reglas de protocolo él debe ir acompañado. ¿Será que Sarah ha sido el amor de su vida?

5.- Philippos de Grecia, sin el menor interés

Con 30 años y una considerable fortuna, el tercer hijo varón de los reyes de Grecia, Constantino y Ana María, no muestra interés por el matrimonio, ni siquiera en el noviazgo. Hasta la fecha no se le conoce enamorada.

En cuanto a compañía femenina, solo se deja ver con su hermana, la princesa Teodora.

No han faltado rumores sobre la orientación sexual de Philippos, pero lo cierto es que él parece dedicado de tiempo completo a labrarse un buen futuro como ejecutivo financiero en Nueva York.

6.- Elena de Borbón: ¿Y la suerte de la fea?

La mayor de los hijos del rey Juan Carlos no fue una joven agraciada, pero hizo un buen matrimonio con el aristócrata Jaime de Marichalar, cuyo patrimonio personal despejó cualquier duda sobre algún interés material de su parte.

Tuvieron dos hijos y vivieron felices por una temporada. Los problemas surgieron cuando perdieron a su tercer bebé. Poco después Marichalar presentó problemas neurológicos que lo volvieron muy agresivo.

Elena consiguió el divorcio, con la poca honrosa distinción de ser el primero de un miembro de la familia real española. Desde entonces se le han adjudicado varios romances, pero la verdad es que permanece soltera y sin compromiso.

(Por Pedro C. Baca)

TE PUEDE INTERESAR