Siendo honestos, en Hollywood el «sí, quiero» para toda la vida, ha pasado de moda hasta en las comedias románticas más endulcoradas.

Para demostrarlo, están los casos de algunas parejas que se demoraron más en llegar al pie del altar para bendecir su unión conyugal que en despedirse para siempre y no en muy buenos términos.

Carmen Electra y Dennis Rodman (9 días)

La actriz y el basquetbolista se casaron en Las Vegas luego de una noche de fiesta y mucho alcohol, entre otras sustancias. Nueve días después, ya recuperada la cordura, él solicitó el divorcio alegando que se casaron “muy intoxicados”.

Eddy Murphy y Tracey Edmonds (15 días)

El comediante y la modelo escucharon la marcha nupcial en una ceremonia llena de misticismo, en la paradisiaca isla de Bora Bora, pero a las dos semanas ya estaban en el juzgado con su demanda de divorcio en la mano.

Kim Kardashian y Kris Humphries (72 días)

Su boda fue fastuosa y costó más de 5 millones de dólares. Llegó a los televidentes como parte del reality que protagonizan las Kardashian. Sin embargo, Kim se aburrió pronto. Además, en su programa confesó que le cansaba mucho tener que estirarse tanto para besar a su marido (él le lleva un metro de estatura).

Nicolas Cage y Lisa Marie Presley (3 meses)

Lo que comenzó como un candente romance e incluyó una boda de ensueño acabó en los juzgados. Y es que la hija del mítico Elvis no soportó más de tres meses al lado de su famoso cónyuge porque él sudaba mucho debido a su abundante vello en el pecho.

 

Colin Farrell y Amelia Warner (4 meses)

El actor irlandés y la cantautora inglesa se dieron el sí, quiero envueltos por los paisajes de Tahití, pero el romanticismo acabó cuando proliferaron los ataques de ira de Colin que, según Amelia, cada vez fueron más agresivos.

 

Renée Zellweger y Kenny Chesney (4 meses)

Escogieron un sitio de playa, las islas Vírgenes, seguros de que el azul turquesa del Caribe le daría buena suerte, pero se equivocaron. Algunos atribuyeron la ruptura al complejo de inferioridad de Chesney, un cantante de música country incapaz de soportar que su esposa llamara más la atención más que él.

 

Bradley Cooper y Jennifer Esposito (4 meses)

Se casaron en Francia para evitar intromisiones de los tabloides, pero su convivencia se vio muy afectada por los altibajos depresivos del actor. Cooper prometió que pediría ayuda médica pero Jennifer no quiso exponerse a otra rabieta y tramitó el divorcio invocando «diferencias irreconciliables”.

(Por Pedro C. Baca)