Nunca se le puede agradecer demasiado a quien, en el siglo XV, descubrió la doble destilación dentro de una botella de vino y, con ella, las chispeantes bebidas espumosas. El honor se le atribuye al monje benedictino Dom Perignon (sí, como la marca de champaña) que según las malas lenguas también fue el padre del corcho para tapar las botellas.

Pero si bien los primeros especímenes franceses pusieron la piedra fundamental de los espumosos, otros países europeos y ahora, hasta americanos, siguen esa tradición. Es el caso de una de las casas vitivinícolas chilenas más importantes, que con su línea Sparkling Wines se asoció con uno de los iconos de Polanco, el Hotel W Mexico City para promover una sana costumbre: las noches AfterWork de miércoles en el Living Room Bar, donde se preparan cocteles con las etiquetas Brut, Brut Royal, Demi-Sec y Rosé Royal de Viña Undurraga.

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Una ventaja de ser aficionado a este tipo de bebidas es que no hay sanción social si te tomas una copa a horas tempraneras –digamos en el desayuno, con fruta y ensalada– o en un mediodía caluroso. No se diga en la noche, después de un día intenso en la chamba. Y más si es amenizado con los eficientes DJ’s del W, que se encargan de poner ambiente ochenta-noventero.

Así que si de lo que se trata es suavizar la semana, pocas cosas mejores que un coctel burbujeante (démosle oportunidad de lucirse a los vinos del Nuevo Mundo) y ambientación puramente metropolitana.

(Por JR)

 

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