Muy atrás han quedado los tiempos en que Sinéad O’Connor promovía el libre pensamiento y la inclusión. Ahora no para de dar muestras de que su conversión al islam es cosa definitiva.

Hace poco la cantautora irlandesa enteró a su público que, como parte de su nueva vida, había renunciado a su nombre de nacimiento para rebautizarse como Shuhada’ Davitt. Utilizó un tuit para repudiar a la gente que no es como ella. Apuntó: “la gente blanca es desagradable y nunca más quiero convivir con ella”.

Lo más delicado es que entre musulmanes el término “blanco” no alude al color de la piel, es una manera despectiva de referirse a quienes no practican su religión. Los adeptos más radicales de este credo llaman con frecuencia a exterminar “a los blancos”.

El tuit en cuestión provocó indignación y repudio, no faltaron quienes la acusaron de promover el fanatismo religioso, la intolerancia y el racismo, pero la intérprete de “Nothing Compares 2 U” no se disculpó, al contrario, reiteró que para ella la sinceridad es lo más importante.

En los últimos años Sinéad ha enfrentado graves problemas mentales, y para encontrar alivio se apartó de la música para refugiarse en sus estudios teológicos y y convertirse al islam.

Por Pedro C. Baca

Foto AFP