El emperador Akihito de Japón abdicó oficialmente al trono, un hecho sin precedente para la historia de su monarquía, cedió el trono del Crisantemo a su hijo mayor Naruhito, en la primera abdicación en Japón en más de dos siglos.

Akihito, de 85 años, seguirá siendo sin embargo emperador hasta medianoche, hora en que el país entrará en el año 1 de la nueva era imperial «Reiwa» («bella armonía»), después de tres décadas de era Heisei («logrando la paz»).

El emperador japonés a principios de marzo en una ceremonia en el Palacio Imperial de Tokio.

Akihito será recordado por 30 años de reinado que estuvieron marcados por la prudencia y el reconocimiento de errores cometidos por su país en el pasado reciente, como su participación en la Segunda Guerra Mundial.

Tal vez la mayor deuda del monarca, no haber hecho nada por mejorar la condición de las mujeres en la Casa Imperial, con reglas que incurren en franca discriminación.

Una acción de su parte hubiera representado un espaldarazo simbólico para toda la población femenina que se desenvuelve en una de las sociedades más inequitativas con las mujeres por cuestiones de género.

Sin embargo, Akihito fue el primero en oponerse a levantar la prohibición de que las mujeres hereden la corona, e incluso a que permanezcan dentro de la familia imperial si se casan con plebeyos.

El problema es la falta de varones que extiendan uno de los linajes más antiguos del planeta y que la Casa Imperial desaparezca antes de que termine este siglo.

A continuación algunas imágenes representativas de su vida palaciega:

Julio de 1934, recién nacido en brazos de su madre, la emperatriz Nagako. Akihito fue el primogénito del emperador Hiroito.

Nació el 23 de diciembre de 1933. Entonces el emperador y sus descendientes eran considerados por su pueblo como hijos de dioses y no se les podía mirar de frente.

Primavera de 1959. Se casa con la plebeya Michiko Shoda.

En abril de 1959, siendo ya príncipe de la Corona (heredero), sienta un precedente al desposar a Michiko Shoda, hija de uno de los empresarios más ricos del país.

Décadas después Akihito convertirá a su esposa en la primera plebeya emperatriz consorte.

Febrero de 1960. Akihito da la bienvenida a su heredero, Naruhito.

Los entonces príncipes herederos formaron una familia en armonía con tres hijos, Naruhito, Fumihito y Sayako.

Mayo de 1986. Akihito y Michiko, en su condición de príncipes herederos, reciben a los príncipes de Gales, Carlos y Diana.

Akihito fue príncipe heredero por casi 37 años (1952-1989), tiempo en el que realizó frecuentes viajes al extranjero (incluido México) y recibió, en compañía de su esposa, a importantes dignatarios.

Noviembre de 1990. Akihito es proclamado como el emperador número 125 en la historia de Japón. Su entonces primer ministro lo saluda como «Dios viviente».

Fallecido su padre en enero de 1989, Akihito asciende al trono, pero la ceremonia de su proclamación, con marcados tintes religiosos, tiene lugar un año 10 meses después, cuando finaliza el periodo de luto.

En la fastuosa ceremonia llama la atención que todos los presentes, comenzando por el entonces primer ministro, Toshiki Kaifu, lo reverencían como «Dios viviente».

Junio de 2005. Akihito y Michiko oran por la paz.

Durante sus 30 años de reinado, Akihito procuró sanar las heridas que dejó la política expansionista de Japón durante la primera década del siglo pasado, la que fue avalada por su padre.

Sus peticiones de perdón han sido constantes y muy emotivas.

Marzo de 2019. Sus últimos pasos como emperador.

En 2017 el emperador japonés sentó otro precedente para su monarquía al externar su deseo de abdicar debido a los constantes quebrantos de su salud.

Fue necesario modificar la Constitución japonesa que no preveía esa opción para el traspaso del cetro imperial. El reinado de Akihito terminará el próximo 30 de abril. Lo sucederá su hijo el príncipe Naruhito.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP Photo / Imperial Household Agency