El modo en que experimentas cada momento de la vida depende en gran medida de la relación que tienes con el tiempo.

A veces parece que la vida pasa demasiado rápido. Cuando éramos niños, el tiempo parecía inagotable: los viajes en coche duraban una eternidad y las vacaciones de verano se extendían ante como si fueran años.

Pero ahora, en la vida, el tiempo se acelera a una velocidad aterradora. Los cumpleaños parecen llegar antes cada año. Pasamos meses esperando con ilusión acontecimientos y, cuando por fin llegan, pasan tan rápido que apenas podemos disfrutar de ellos, dice Steve Taylor, profesor de Desarrollo Personal en la Universidad de Manchester, que se ha dedicado a investigar cómo se percibe el tiempo y cómo afecta.

Es como si siempre nos faltara tiempo. Nos sentimos estresados por la cantidad de tareas diarias y nos agobian las fechas límite. Sin embargo, el tiempo no tiene por qué dominarnos, porque lo podemos controlar, para conseguirlo, debemos saber que este parece transcurrir a distinta velocidad en diferentes situaciones, concluye el investigador.

Claves para detener el reloj

  1. Medita con regularidad.

La meditación frena el tiempo al abrir la mente a un número mayor de percepciones y al debilitar, a lo largo plazo, el ego.

2. .Vive el presente.

La plena conciencia significa vivir el momento presente poniendo la atención en donde estás y en lo que haces.

3. Deja de pensar en el futuro.

No veas la vida como un camino hacia el futuro. Compárala con un océano que se extiende en torno a ti en todas las direcciones.

4. Haz actividades nuevas.

Viaja, practica algún ejercicio, aprende a interpretar un instrumento, conoce nuevos amigos. Asegúrate de que tu vida no sea rutinaria.

5. Olvídate de las horas.

El simple hecho de mirar el reloj puede crearte ansiedad. Intenta hacer las tareas cuando sientas que es el momento apropiado.

Fuente: Steve Taylor, Universidad de Manchester.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu