Feliz y sin mirar atrás en ningún momento Ayako de Japón dio el ¡sí quiero! al empresario Kei Moriya. Fue un sublime -y costoso- acto de amor de una de las sobrinas en segundo grado del emperador Akihito, pues luego de su boda, en automático, perdió su título nobiliario.

Y es que el rígido protocolo de la Casa Imperial japonesa no se contenta con apartar a las mujeres de la línea de sucesión al trono, estipula que si una princesa se casa con un plebeyo, como ha sido el caso de Ayako, queda fuera de la realeza.

La princesa Ayako es la hija pequeña de la princesa Hisako y el ya fallecido príncipe Takamado, primo del emperador Akihito. Nació en 1990 y actualmente trabaja como investigadora en la facultad de trabajo social de la Josai International University de Chiba. Por su parte, Kei Moriya trabaja en una empresa naviera.

Luego de este enlace nupcial, el número de integrantes de la familia imperial ha bajado a 18. El emperador está muy preocupado por esta situación, tan es así que hace unos meses, cuando anunció su abdicación, recomendó al gobierno japonés permitir a las princesas casarse con plebeyos sin renunciar a sus títulos.

Hasta el momento el asunto no se ha resuelto, pero el tiempo sigue transcurriendo y la realeza japonesa corre el peligro de extinguirse.

Por Pedro C. Baca

Foto AFP