• Date el gusto de celebrar con refinamiento.

No hay que odiar necesariamente todos los clichés. Hay algunos que siguen funcionando muy bien, como por ejemplo brindar con la bebida que es sinónimo de festejo, la champaña (o champagne, si te gusta el acento galo). Pocas cosas hay mejores que dejarse abrazar por las burbujas que emergen de una copa en forma de flauta o la tradicional francesa, baja y con boca ancha. Lo único que no hay que perder de vista es que el preciado líquido esté suficientemente frío.

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Para una ocasión tan ad hoc como este 14 de febrero –o cualquier otra que lo amerite, el pretexto es lo de menos– bien te puedes dar un lujo y brindar con algo de categoría, como el champagne Louis Roederer de etiqueta Vintage Rosé 2009, que adquiere su característico tono rosado gracias a la maceración a la que se ven sujetas sus uvas mezcladas Pinot Noir con un tercio de Chardonnay, y a los cuatro años en cavas y seis meses más tras el degüelle (un complejo proceso de congelar el cuello de la botella de forma rápida) necesario para las bebidas espumosas.

Ya si te pones muy exigente, puedes hacer caso a lo que sugiere la prestigiosa firma francesa Louis Roeder, que es acompañar esta champaña con quesos, postres de frutos rojos, salmón o cordero.

(Por: JR)

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