Carlos y Camila, príncipes de Gales, han pasado unas jornadas muy felices en este abril prolongando los festejos de su aniversario de casados número 14.

Fue el 9 de abril de 2005 cuando el futuro monarca británico y la polémica aristócrata pudieron decirse el añorado ¡sí, quiero!, en una discreta ceremonia en el ayuntamiento de Windsor.

De esa manera se selló una relación tan apasionada como tormentosa que arrancó en los años setenta del siglo pasado y que, en aquel momento, no pudo llegar al pie del altar.

Lo que siguió después es de sobra conocido por todos y fue tan dramático que muchos apostaron porque esta pareja nunca pudiera mostrar su amor en público.

Camila ha sido señalada como la culpable de todas las desdichas de la difunta princesa Diana, la esposa ideal para Carlos que, según las habladurías, ella ayudó a conseguir.

Se trataba de que el príncipe de Gales tuviera herederos y Camila, sin una gota de sangre azul en las venas, no podría concebirlos.

Pero todo pasó, Diana descansa en paz, viva en el corazón de su pueblo y recordada en todo momento por sus descendientes. Por su parte, Carlos y Camila han encontrado la comprensión y el apoyo de sus futuros súbditos, quienes se han dejado conmover por una verdadera historia de amor y de trabajo altruista discreto pero incansable.

Carlos y Camila en familia.

Tal vez la mejor palabra para definir estos años es armonía, Carlos y Camila lucen felices juntos y el príncipe, antaño tímido y acartonado, se deja ver sonriente y cercano.

Lo mejor para ambos es que los príncipes Guillermo y Enrique, los hijos que el futuro rey engendró con la fallecida Diana, tienen un trato cálido con su madrastra, con quien tienen muestras no sólo de cortesía, sino de verdadero cariño.

A cambio, Camila ha sabido guardado prudente silencio ante los constantes homenajes que en detalles cotidianos rinden los ahora duques de Cambridge y Sussex a su difunta madre.

Los británicos han hecho lo mismo y poco a poco se desvanece la resistencia a referirse a Camila como princesa de Gales, título que ella renunció a ostentar para no herir susceptibilidades.

Inclusive un reciente sondeo reveló que los ciudadanos aceptarán que cuando cuando Carlos ascienda al trono, su esposa reciba el título y el tratamiento de reina, algo que hasta hace poco escandalizaba a las multitudes.

Los mejores confidentes.

Tal vez esta noticia sea el mejor regalo de bodas para los príncipes herederos de mayor edad en la realeza, saber que son honrados y aceptados por su gente.

Por Pedro C. Baca

Fotos: AFP y página de Instagram del Palacio de Kensington.