Para muchas mujeres llegar a los 60 años representa una tragedia. No para alguien tan segura de si misma como Carolina de Mónaco, mejor dicho de Hannover, pues la royal monegasca sigue casada aún con el irredimible Ernesto de Hannover.

Sin la menor tentación por disimular su edad, la princesa ha echado la casa por la ventana para festejar una vida que puede recibir muchos calificativos, menos el de aburrida o acartonada. A continuación, siete datos que lo ilustran:

1.- Joven rebelde:

Nacida un 23 de enero de 1957 fue una chica hermosa y elegante pero muy mimada. Al crecer dio muchos dolores de cabeza a su madre, la princesa Grace, con quien aparece en la foto, ya que su gusto por la vida nocturna rayaba en el escándalo.

2.- Matrimonio precoz:

A los 22 se encaprichó en casarse con Philippe Junot, un “empresario” francés cuyo único capital era su rostro seductor. Después de dos años de tormentosa convivencia, Carolina obtuvo el divorcio, a cambio de una jugosa compensación económica para su entonces marido.

3.- Golpe del destino:

Carolina vivió uno de los peores momentos de su vida en septiembre de 1982, cuando su madre perdió la vida en un accidente automovilístico.

La princesa no tuvo tiempo para llorar porque se convirtió en el principal apoyo de su abatido padre, el príncipe Raniero, además de hacer el papel de madre para sus hermanos Alberto y Estefanía.

4.- Siete años de felicidad:

Después de tener varios romances irrelevantes, la princesa encontró de nuevo el amor con el aristócrata y magnate italiano, Stéfano Casiraghi. Formó con él un hogar de ensueño con tres hermosos hijos, Andrea, Pierre y Charlotte.

Todo marchó muy bien hasta el 3 de octubre de 1990, cuando Casiraghi sufrió un accidente mortal durante una competencia deportiva.

5.- Princesa de verdad:

El duelo por la muerte de Casiraghi se prolongó por 9 años, pero Carolina lo superó con el apoyo de su buen amigo Ernesto de Hannover, quien no se limitó a devolverle la sonrisa, le pidió matrimonio.

Con su boda, en enero de 1999, Carolina se sintió por fin una princesa de verdad. No es un secreto que la realeza monegasca es menospreciada por el resto de la nobleza, pero la casa de Hannover es una de las más antiguas de Europa, no reinante pero muy adinerada.

6.- Buena hermana, buena amiga:

Ha sido la mayor cómplice de su hermano, Alberto II, y aunque flotan en el ambiente rumores de que no se lleva bien con la esposa del príncipe, la verdad es que Carolina ha sido una estupenda aliada de la princesa Charlene en su difícil proceso de adaptación a las costumbres de la realeza monegasca.

7.- Abuela feliz:

De un tiempo a la fecha es común que Carolina aparezca en público muy bien acompañada. Sí, por alguno de sus tres nietos que adora, en especial al mayor, Alexander, hijo de Andrea Casiraghi y Tatiana Santo Domingo.

A unos meses de que su hijo Pierre la haga abuela por cuarta ocasión, la princesa ha dicho que se siente contenta y satisfecha con su vida, ilusionada con un recibir, y atender, nuevo integrante de la familia.

(Por Pedro C. Baca)