La heredera del trono de Bélgica no cumple aún 17 años, pero se ha convertido en toda una señorita tan bella como desenvuelta que arranca suspiros entre los adolescentes de medio planeta.

Hasta hace poco nos referíamos a Élisabeth de Bélgica, como una de las niñas que felices aguardan el paso del tiempo para llegar a reinar en su respectivo país, la verdad no había mucho que decir de la duquesa de Bravante, su título nobiliario, porque en su infancia se caracterizó por el carácter reservado, sino es que un tanto tímido que se reflejaba en su arreglo y vestuario.

Pero el tiempo pasó, y la mayor de los cuatro hijos de los reyes Felipe y Matilde se ha convertido en una muchacha espigada y de bella figura, abundante cabello rubio y ojos de un color azul profundo. Dejó constancia de ello, hace unos días, durante los festejos del Día nacional de su país, a los que se sumó el quinto aniversario de la entronización de su padre. Entonces sedujo a todos con un outfit de color negro y estampado floral que acompañó con unos zapatos rojos.

 

Foto: The Grosby Group

 

Élisabeth Thérèse Marie Helène  (su primer nombre se escribe y pronuncia igual en francés y neerlandés, los idiomas oficiales de su reino) nació mediante cesárea el 25 de octubre de 2001. Es la mayor de cuatro hermanos y a los 11 años de edad, el 21 de julio de 2013, se convirtió en princesa heredera.

Actualmente cursa el bachillerato y lleva una rutina alejada de los compromisos oficiales, pero todo cambiará dentro de un año y meses cuando sea mayor de edad y, dado su regio estatus, deba jurar la Constitución  y completar su preparación académica con entrenamiento militar.

Élisabeth forma junto con Leonor de Borbón y Ortiz, Catalina Amalia de Orange, Ingrid Alexandra de Noruega y Estelle de Ostergotland, la próxima generación de reinas europeas por primogenitura.

(Por Pedro C. Baca)