El 31 de agosto de 1997 el mundo se conmocionó ante la noticia del inesperado deceso de la princesa Diana de Gales, a consecuencia de un accidente automovilístico ocurrido en una vía rápida de París, mientras huía de la prensa acompañada por el empresario Dodi Al-Fayed.

Han pasado 21 años desde entonces, pero hay quienes aún recuerdan las insólitas muestras de consternación que dejaron literalmente al mundo bañado en lágrimas. Y es que Jefes de Estado y figuras de la mayor relevancia internacional en todos los ámbitos mostraron se mostraron conmovidos.

Inclusive en México el dolor se palpaba en los alrededores de la embajada británica, cuyo acceso quedó bloqueado por ramitos de flores y letreros con la leyenda “Diana, no te olvidaremos”.

En cuanto a Inglaterra, el duelo en las calles confirmó que Diana había sido una “reina de corazones”, como ella se había autodefinido, además de un ícono de la cultura popular de fines del siglo XX.

 

Tras su muerte brotaron quienes la calificaron de irrepetible e inolvidable, tanto por marcar tendencia en la moda como por su condición de celebridad que da mucho de qué hablar.

Pero también pesó en su popularidad su compromiso sincero en causas humanitarias que en aquel tiempo no solo no redituaban popularidad, sino que eran vistas con aversión.

Diana tuvo la valentía de romper con el protocolo real e ir contracorriente. Y cambió a tal grado los usos y costumbres de la rancia monarquía británica que hizo posibles acontecimientos recientes, como la incorporación a la realeza de la ex actriz Meghan Markle (de quien la princesa hubiera sido suegra).

 

 

Lápida de Diana de Gales

 

A continuación diez aspectos que marcaron la biografía de Diana Frances Spencer (su nombre de nacimiento)

1.- Aristócrata, no plebeya:

Diana no nació princesa, sino con el título de Lady, por ser hija de un conde, el de Spencer, por ello desde sus primeras apariciones en público se le llamó cariñosamente “Lady Di”.

2.- Su matrimonio con el príncipe Carlos de Gales:

Fue “la boda del siglo XX”, especialmente por la cobertura televisiva que la convirtió en uno de los eventos más vistos a nivel mundial. Después del enlace, Diana se convirtió en consorte del heredero al trono británico.

3.- Sus hijos Guillermo y Enrique:

Hasta antes de Diana era impensable para la realeza inglesa expresar sus sentimientos en público, pero la princesa nunca dudó en besar y abrazar a sus hijos, hacerlos sonreír y promover un trato cálido entre ellos y el príncipe Carlos.

4.- Su espontaneidad:

Antes de su ingreso a la familia real británica se apegaba a un comportamiento acartonado y distante porque consideraba de mal gusto externar sus emociones en público. Diana se mostraba natural, relajada y muchas veces vulnerable.

5.- Sus muestras de solidaridad con víctimas de VIH Sida:

Con su calidez hacia estos pacientes con gestos como saludarlos de mano (cuando todo mundo le recomendaba hacerlo con guantes), cambió la opinión pública respecto a la pandemia, y generó conciencia sobre la necesidad de combatir la discriminación.

6.- Musa de grandes diseñadores

Entre sus amistades cercanas figuraron Christina Stambolian, Gianni Versace y John Galiano, responsables de sus outfits más memorables y que millones de mujeres añoraban tener en su guardarropa.

7.- Su divorcio

Se casó muy enamorada del príncipe Carlos y con la ilusión de formar una familia enorme con él, pero la realidad fue que el matrimonio fue un desastre.

En 1992 anunciaron al parlamento británico su decisión de llevar “vidas separadas”. Cuatro años después firmaron el divorcio.

8. Princesa del pueblo

Tras  su separación definitiva, Diana recibió una jugosa indemnización y conservó el título de princesa de Gales, pero perdió el tratamiento protocolario de Alteza Real, lo que la apartó de la realeza británica, a pesar de ser madre de un futuro rey.

De ahí que cuando murió no existía un protocolo para su entierro,  y su ex suegro, el príncipe Felipe de Edimburgo, su principal detractor, insistió en negarle un funeral de Estado.

9.- Su trabajo pacifista

Desde su boda con el príncipe Carlos, Diana se involucró con decenas de causas altruistas.

Durante su último año de vida participó en campañas para evitar la fabricación de minas antipersonas y se reunió con sobrevivientes de campos minados.

Este gesto la enemistó con la industria militar británica, pero sembró conciencia sobre la gravedad del problema. En octubre de 1997, la Campaña Internacional para desterrar estos artefactos recibió el Premio Nobel de la Paz.

10.- Su funeral

El deceso de la princesa provocó una reacción mundial inédita que por momentos rayó en la histeria.

A la única que no conmovió fue a la reina Isabel II, cuyo desdén desató una crisis política que orilló al gobierno británico a reprenderla.

Al final, la monarca tuvo que pronunciar un discurso de condolencias y salir del Palacio de Buckhingam a rendir homenaje público a su ex nuera.

Diana recibió el reconocimiento por el que luchó siempre.

(Por Pedro C. Baca)