Emilia Clarke, como todo el elenco de Game of Thrones, se siente un poco nostálgica luego del final de la exitosa serie producida por HBO, pero la verdad no lo lamenta.

Game of Thrones ha marcado un antes y un después en mi carrera como actriz, pero se robó parte de mi juventud”, reveló la actriz británica a un diario británico.

Emilia participó en la serie desde la primera temporada, cuyas grabaciones se remontan a la segunda mitad de 2010, “en aquel tiempo yo era una novel actriz que no había cumplido los 24 años”, apuntó.

Bella evolución

Casi de manera paralela a su personaje, la aguerrida Daernerys Targaryen, Clark fue madurando en la vida real hasta convertirse en lo que es ahora, una mujer de 32 años, bella y empoderada que pocas veces se rinde.

“El problema es que el trabajo fue tan absorbente que me perdí de muchas cosas ‘locas y salvajes’ que hicieron las chicas de mi generación y la verdad lo lamento un poco”, expresó.

Por si fuera poco, el estrés ocasionado por el trabajo en la serie le acarreó un par de hemorragias cerebrales que por fortuna para ella no pasaron a mayores.

Justa retribución

Cierto también que 10 años de trabajo fueron bien remunerados desde el punto de vista económico con un buen salario. Y también con tres nominaciones al Emmy a Mejor Actriz de Reparto en Serie Dramática.

Ocho temporadas y 62 episodios después, Emilia Clark, describe su experiencia en Game of Thrones como «algo totalmente surrealista».

“Lo que más me fascinó fue ser una princesa vulnerable que llega a ser una líder feroz”, señaló Emilia.

Viéndolo bien, de lo único que esta actriz se arrepiente es de no haberse quedado con ningún objeto de la escenografía de la serie.

“Todos mis compañeros tomaron algún objeto, menos yo, espero que luego del final que tuvo mi personaje, me compensen con un pequeño dragón”, concluyó.

Por Pedro C. Baca