Dicen que para el amor no hay barreras y una buena referencia la puede dar Ernesto de Hannover, quien contra la voluntad de su padre, el turbulento príncipe Ernesto Augusto, se casó con la plebeya rusa Ekaterina Malysheva.

El primogénito del aún marido de Carolina de Mónaco tiene 33 años y la firme convicción de que llegó el momento de sentar cabeza. Así que se casó con Ekaterina en una sencilla ceremonia civil, realizada en el ayuntamiento de Hannover (al norte de Alemania).

La novia lució muy hermosa enfundada en un vestido de estilo camisero, confeccionado en seda rosa empolvado. A partir de ahora forma parte de una de las casas reales más antiguas de Europa.

Ekaterina ya se ostenta como princesa heredera de Hannover y duquesa de Brunswick-Lüneburg, títulos que le comparte su nuevo esposo.

La decisión de Ernesto de contraer matrimonio no puede verse como un capricho. El príncipe llevaba al lado de Ekaterina más de 5 años, tiempo en que forjaron un vínculo estable y muy alejado de escándalos.

Desde hace tiempo comparten casa en Londres y, si bien ella carece de sangre azul, es un exitosa diseñadora gráfica con su propia compañía.

Los ahora esposos con sus testigos.

En su enlace civil los flamantes esposos estuvieron acompañados por unos treinta invitados, entre quienes figuraron la princesa Alexandra de Hannover y Andrea Casiraghi con su esposa Tatiana Santo Domingo, lo que da evidencia de la buena relación de Ernesto con la familia de su madrastra Carolina.

Ernesto de Hannover (centro) con su padre (izq.) y hermano, el príncipe Christian (der.)

El gran ausente fue el príncipe Ernesto Augusto, no por problemas de salud, como se especuló en algún momento, sino por estar distanciado de su hijo mayor.

Desde hace varios años lo califica de “ingrato y traidor”. Todo porque su heredero no le permite participar en la administración del multimillonario patrimonio familiar debido a su incorregible comportamiento errático y violento.

(Por Pedro C. Baca)