Si tienes a tu lado a un hombre con buen sentido del humor, y si a esa gran virtud le suma unos cuantos adornos más, puedes sentirte afortunada porque ambos saldrán ganando. Diversas estadísticas afirman consistentemente que a buena parte de las mujeres les encanta que sus parejas tengan ese rasgo, así como a la mayoría de los hombres les fascina que sus parejas se rían de sus chistes y ocurrencias. Así tenemos una combinación perfecta.

Bueno para tu cuerpo

De hecho, que alguien tenga la habilidad para hacer reír a su pareja es altamente apreciado en casi todas las culturas. Y hay muchas razones que fundamentan esa valoración. A momentos de risa o carcajadas se les atribuyen un montón de virtudes fisiológicas, como aumento de la tolerancia al dolor, fortalecimiento del sistema inmune, reducción del estrés, mejora del sistema cardiovascular, etcétera. Por lo tanto si tu chavo te hace reír genuinamente (y no te ríes por lástima o sólo por llevar la fiesta en paz), incluso está beneficiando tu salud.

En ese sentido un par de investigadores –Begoña Carbelo y Eduardo Jáuregui, de las universidades de Alcalá y de St. Louis– afirman que el goce que proporcionan los juegos, bromas, incongruencias, chistes y payasadas de tu pareja se compara con el orgasmo sexual y otras reacciones placenteras, porque activa el sistema de recompensa mesolímbico dopaminérgico. O sea, todo tu cuerpo agradece la descarga de psicología positiva.

fotos-intimidad-de-la-pareja-18

Humor arriesgado pero efectivo

Pero ojo, porque hay diferentes tipos de humor y algunos son más exitosos que otros. Por ejemplo, investigaciones publicadas en Evolutionary Psycology y un estudio que en español se leería como El atractivo sexual del humor auto-despreciativo, del antropólogo Gil Greengross, coinciden en que los hombres que pueden reírse de sí mismos suelen ser doblemente seductores (si es que no se pasan de tueste y dan la impresión que se tiran al drama). “Es una forma arriesgada de humor”, dice Greengross, pero aclara que si el humor verbal demuestra evolutivamente ciertas aptitudes, “reírse de uno mismo puede ser un indicador fiable no sólo por la inteligencia general, verbal y de la creatividad, sino también de virtudes morales como la humildad, la cercanía y la creatividad”.

laughing-couple-on-date

Los graciosos son más deseados

El académico e investigador Scott Weems, en su libro Ja! La ciencia de cuándo reímos y por qué, de Editorial Taurus, documenta que según un estudio hecho en 2007 y publicado en Archives of Sexual Behavior, las mujeres valoraban al buen humor como el rasgo más deseable en una pareja. Para los hombres tal característica ocupaba el tercer lugar, detrás de la inteligencia y belleza.

Pero tal valoración cambió con el tiempo y las circunstancias. El mismo Weems dice que para las mujeres en 1958 el humor era menos importante que ser “pulcro”, “ambicioso” o que “tome las decisiones sensatas con el dinero”, y en 1984 el que un hombre fuera humorístico era una virtud que aparecía detrás de la inteligencia y la sensibilidad. En 1990 esa característica ocupaba el lugar número dos, de nuevo detrás de la sensibilidad.

Se cree que las mujeres, una vez que crecen laboralmente, aprecian en sus varones otras cosas más allá del buen manejo del dinero.

Incluso la geografía determina el valor que las mujeres dan al sentido del humor. Las damas siberianas manifiestan que lo aprecian muy poco, pues con un frío del demonio y abundancia de vodka lo que más les importa es la fidelidad de sus hombres y que éstos traten bien a los hijos. Para ellas los chistes pueden esperar.

blake-lively-ryan-reynolds-relationship-timeline

Sin embargo, vaya que la risa y el humor son importantes. El ya mencionado antropólogo Greengross sentencia en un artículo de Psychology Today: “La capacidad de decir algo gracioso requiere de un alto nivel de inteligencia. Puedes memorizar miles de chistes y eso no te hará una persona con un buen sentido del humor”. Éste, junto con la creatividad, el lenguaje, el arte, son rasgos que “sugerirían un mayor nivel de inteligencia y convertirían inmediatamente a su portador en un individuo más deseado”.

Así que ya lo sabemos: a ejercitar el músculo del humor. Una buena broma podría ser más seductora que traer un buen carro.

(Por JRH)

TE PUEDE INTERESAR