Conoce la vida privada del polémico caudillo Venustiano Carranza y las costumbres de la sociedad mexicana de principios de siglo XX, justo en la CDMX.

Estas vacaciones de Semana Santa son ideales para pasear por lugares emblemáticos y rinconcitos de la Ciudad de México. El Museo Casa de Carranza es justo ese espacio que te aleja del bullicio citadino y te lleva a viajar por el pasado de México.

Ubicado en una residencia porfiriana de estilo francés, el lugar fue ocupado por Venustiano Carranza y su hija solterona Julia en la CDMX,  por lo que el visitante podrá admirar la decoración y conocer las costumbres de la vida cotidiana y política del México de principios del siglo XX.

El lugar además ofrece un recorrido por la vida del caudillo presentándonos a un hombre sensible a causas políticas y sociales. Basta mencionar que su intervención fue clave para la legitimación de divorcio por voluntad y con la oportunidad de volverse a casar, así como la legalización de la incapacidad por maternidad para mujeres trabajadoras.

Además fue un defensor de la soberanía de México y de todas las naciones, de ahí que bajo su batuta México fue la primera nación en levantar la voz en contra de las invasiones de territorios por parte Alemania e Italia.

También podrás conocer datos curiosos sobre su vida privada incluyendo su obsesión por el orden, las armas y Napoleón Bonaparte.

En Actual estamos seguros que esta visita cambiará por completo la perspectiva que tenías sobre este personaje que se esforzó por mantener su vida privada y familia lejos de los reflectores.

Y para completar el recorrido alrededor del lugar podrás encontrar restaurantes y cafecitos, y puedes visitar el Jardín del Arte para admirar y adquirir obra de artistas plásticos mexicanos.

¿Dónde?

Dirección Río Lerma 35, Col. Cuauhtémoc

Martes a sábado de 9:00 a 18:00 horas

Acceso: $55 pesos

Domingo de 9:00 a 17:00 horas (Entrada libre)

Entrada gratuita a menores de 12 años, personas de la tercera edad, jubilados, pensionados, personas con discapacidad, estudiantes y maestros con credencial vigente.

Por Mariana Chávez Rodríguez