Si los niños están sometidos a un estrés constante su cerebro se vuelve más vulnerable, razón por la cual se les dificultan las pruebas de retención a corto plazo, tienen problemas con la memoria espacial, el trabajo escolar, las emociones y el comportamiento, según revelaron psiquiatras de la Universidad de Wisconsin – Madison.

El estrés es un mecanismo de defensa frente a un estímulo externo que permite activar al organismo en ‘modo’ alerta, con el fin de afrontar la situación y buscar una solución rápida. En cada uno de nosotros el estrés (o la manera en que lo sufrimos) es diferente, ya que la vida diaria y nuestra manera de afrontarla varía, así como nuestros rasgos genéticos.

 

 

Cuando el estrés se convierte en algo habitual y se cronifica puede llegar a tener consecuencias importantes: no estamos dejando al organismo volver a su estado previo y los mecanismos que se activaron siguen funcionando afectando otras áreas, principalmente el sistema inmune, el endocrino y el de neurotransmisión, razón por la que se creó la Psiconeuroendocrinoinmunología.

Así que ya lo sabes, a bajarle a la neura y a practicar alguna técnica de relajación para que el cerebro piense mejor.

Fuente: ABC