Durante muchos años se ha pensado que una persona que está triste o estresada tiende a comer más ya que la comida lo hace sentir mejor. Sin embargo, el New York Times publicó una nota basada en el estudio del Journal Biological Psychology que trata del tema.

Se llevó a cabo un experimento en donde 59 voluntarios escribían todo lo que comían y cómo se sentían durante 10 días. De igual manera, tenían que apuntar cuando comían: por antojo y cuando era realmente por hambre.

Al final se llegó a la conclusión que la gente que está más estresada en lugar de comer más, come menos y solo come por hambre, no por antojo.

Otro de los resultados del experimento menciona que una persona feliz come más por antojo que por hambre. Así que entre más feliz eres comes más. Esto tiene mucho sentido, ya que si te pones a ver, cuando celebras ocasiones importantes de la vida, siempre hay comida y es hasta necesario este factor.