¿Te ha sucedido que por más que haces ejercicio y comes de manera saludable no logras bajar esos kilitos de más? Bueno, pues déjame decirte que en la mayoría de las ocasiones ese problema puede deberse a que manejas altos niveles de estrés.

Está comprobadísimo que el estrés engorda por dos motivos: produces una mayor cantidad de cortisol, hormona que provoca que tu organismo libere glucosa a la sangre para enviar cantidades masivas de energía a los músculos. Y la segunda razón se debe a que el estrés a veces nos hace comer de más.

Para evitar que sufras los efectos secundarios del estrés, te recomendamos lo siguiente:

  • ¡Relájate! No te preocupes de más y aprende a controlar tus pensamientos
  • Respeta tus horas de sueño
  • Practica actividades que te brinden paz
  • Evita comer alimentos chatarra cada vez que te preocupas
  • No abuses del ázucar