Geraldine Bazán se describe como una mujer que vive en el aquí y el ahora, por lo que asegura haber dejado en el pasado su ruptura matrimonial con Gabriel Soto.

«Estoy bien disfrutando de lo que tengo hoy y sin apegos por lo que fue. Por si alguien necesita saberlo, mi divorcio es cosa del pasado, no de mi presente», declaró a su llegada al Club Francés para su nombramiento como embajadora de Xochi Botanicals, productos de belleza elaborados con frutos mexicanos.

La actriz no niega que terminar con su matrimonio fue doloroso y más porque hubo hijos en común de por medio, pero no cree haber sufrido más que cualquier otra mujer en su situación.

«Lo voy a decir tal cual es, con un divorcio no se te acaba la vida, al contrario, creo que lo que yo pasé es nada a comparación a lo que viven otras mujeres», señaló.

Geraldine reiteró que admira a mujeres que sacan a sus hijos con 20 pesos en la bolsa y no pierden la alegría de vivir. «Para mí esas señoras son guerreras y heroínas superpoderosas».

Sin menospreciar la etapa difícil por la que pasó, Bazán descartó ser un estandarte, «pero si puedo inspirar a una mujer u hombre para recordar que todos los días hay una posibilidad de vida, y qué mejor motivación que podemos tener las mujeres que nuestros hijos», abundó la rubia luciendo espectacular con un vestido azul pastel.

Desea que sus pequeñas hijas Elissa y Miranda sean mucho mejores que ellas «guerreras, respetuosas, que no se queden calladas y digan lo que piensen».

En ese sentido, mencionó que no se arrepiente de nada de lo que ha publicado en sus redes sociales, como el engaño del papá de sus hijas con su novia Irina Baeva.

«Para nada, uno no puede arrepentirse cuando habla con la verdad y de frente, siempre que digo algo en redes, posteos y a la prensa lo pienso antes, no actúo por impulso o por ganas de hacer lío».

Geraldine no se atreve a decir si ahora está en su mejor momento. Simplemente cree que lo pasado ya quedó atrás y no quiere voltear a verlo.

Por Pedro C. Baca

Con info de JDS

Foto: PhotoAMC