Próximo a cumplir 37 años Guillermo de Cambridge confirma que es un príncipe «muy profesional» que se prepara con esmero para el futuro que le espera.

Lo ha confirmado en los últimos días sacando adelante una agenda realmente apretada, que abarcó eventos de todo tipo.

En cada uno de los compromisos el duque de Cambridge mostró la sonrisa tierna que heredó de su madre, la inolvidable Lady Di.

Siempre estuvo bien vestido, apuesto y con la actitud que se espera de un futuro monarca.

Uniforme militar

Escoltado por su ya numerosa familia, Guillermo de Cambridge portó uniforme militar de gala durante las actividades de Trooping the Colour.

Se trata del tradicional desfile con que las fuerzas armadas británicas celebran oficialmente el cumpleaños de la reina Isabel II.

Fue la primera vez que los duques aparecieron en público con sus tres hijos: Jorge, Carlota y Luis, por ahora el consentido de la familia.

Todo un caballero

Optó por el sombrero de copa alta, saco largo y paraguas para asistir a las tradicionales carreras hípicas de Ascot.

En aquel lugar tuvo oportunidad de conversar con una de sus amigas más entrañables, la reina Máxima de los Países Bajos.

Elegancia palaciega

Enfundado en un impecable traje azul perfectamente ajustado al talle siguió atento la conversación de su abuela con el recién designado gobernador general de Australia.

¿Recuerdas que Isabel II de Inglaterra, reina también en Australia?

Acatando tradiciones

Guillermo de Cambridge portó el ropaje tradicional de la antiquísima Orden de la Jarretera, de la que forman parte tanto su padre, el príncipe Carlos de Gales, como el propio duque.

El evento de este año enmarcó la investidura de dos nuevos miembros extranjeros: los reyes Felipe VI de España y Guillermo Alejandro de los Países Bajos.

Naturalidad y calidez

Segundo en la línea de sucesión al trono del Reino Unido, Guillermo retomó la ropa cómoda y la chamarra abrigadora durante una visita a la campiña.

Seguido por la mirada tan dulce como cómplice de la duquesa de Cambridge, este royal confirmó que está hecho para el trabajo rudo.

Muy entretenido trasquiló ovejas, sembró hortalizas y ayudó a su esposa a reparar una barda de piedra.

Para ambos fue una jornada muy productiva y feliz.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP