Estos han sido días de celebración para Harry de Inglaterra. Nacido el 15 de septiembre de 1984, recién cumplió sus 33 años, y lo ha festejado de una manera poco ruidosa para lo que nos tenía acostumbrados, pero no menos alegre y es que le sobran motivos para sentirse muy feliz.

El hijo menor del príncipe Carlos y la inolvidable Diana de Gales ha superado ya esa etiqueta para brillar con luz propia, comprometido con la promoción de causas altruistas como la atención oportuna a víctimas de trastornos mentales.

Todavía el pasado agosto Harry vivió momentos difíciles al conmemorar un aniversario más de la muerte de su madre. Estuvo acompañado por el príncipe Guillermo quien más que su hermano mayor se mantiene como su mejor amigo.

Un enorme motivo para estar feliz se lo da su novia Meghan Markle, con quien ya se muestra en eventos oficiales tomado de la mano. Harry ha comentado a su círculo íntimo que esta guapa actriz estadounidense le ha dado estabilidad y ternura.

Superada por fin la sensación de orfandad que le dejó la temprana ausencia de la princesa Diana y con las ilusiones que su noviazgo le ha despertado no es difícil comprender porque su semblante luce tan  relajado. Sin ese aire de rebelde que lo acompañó hasta hace poco.

Harry ocupa el quinto lugar en la línea de sucesión al trono británico, pero descenderá al sexto en cuanto nazca el tercer bebé de los duques de Cambridge. El asunto no le preocupa porque sabe que como integrante de la familia real tendrá siempre una serie de obligaciones que cumplir.

(Por Pedro C. Baca)