El peor momento de su vida vive Iñaki Urdangarin. El cuñado del Felipe VI de España fue hallado culpable de tráfico de influencias y fraude fiscal, luego de un tormentoso juicio que se prolongó más de 5 años.

La gravedad de la noticia para la reputación de la Casa Real del país europeo invita a repasar quién es Urdangarin y cómo llegó a formar parte de la nobleza.

Proveniente de una familia española de buena condición económica y lejanos vínculos con la aristocracia belga, Iñaki Urdangarin Liebaert destacó en su juventud como jugador de balonmano, formó parte de la selección ibérica de ese deporte y la ayudó a ganar dos medallas olímpicas de bronce.

En aquel tiempo conoció a su más fiel admiradora, Cristina de Borbón y Grecia, la segunda del rey Juan Carlos. Con ella compartió desde un principio la pasión por los deportes y el gusto por la música de Joaquín Sabina.

A mediados de los 90, Iñaki y Cristina ya eran pareja y en octubre de de 1997 se casaron con el visto bueno del padre de la novia, tan contento por el acontecimiento que los nombró duques de Palma de Mallorca.

En los años siguientes, Urdangarin se comportó como un esposo amoroso y padre responsable de cuatro hijos, Juan, Pablo, Miguel e Irene, sin título nobiliario, pero cada uno con derecho a recibir el trato de Grande de España.

La vida sonreía a la pareja que lucía espontánea y muy compenetrada cada vez que era captada en público. El comportamiento de Iñaki recibía comentarios favorables al compararlo con el del esposo de su cuñada Elena, Jaime de Marichalar, prepotente y acartonado.

El panorama cambió a fines de 2011 cuando Urdangarin fue acusado de aprovechar su estatus social para forjar una red de tráfico de influencias. A finales de ese año la Casa Real lo apartó de sus funciones oficiales.

Siguieron cinco años de pesquisas judiciales que fueron hundiendo al ex deportista e involucraron a su esposa. En los hechos, Cristina se convirtió en la primera infanta (princesa) española en ser inculpada de un delito (defraudación fiscal).

Ninguno fue detenido pero ambos fueron sometidos a extenuantes interrogatorios. En varias ocasiones Iñaki estuvo a punto del colapso.

Contra todo pronóstico, Urdangarin conservó el apoyo de su mujer, quien también fue apartada de sus funciones como miembro de la realeza. Ninguno fue invitado a la ceremonia de proclamación como rey de Felipe VI. Y lo peor vino poco después cuando el nuevo monarca les retiró el título de duques.

A mediados de febrero de este año, la justicia absolvió a Cristina, pero halló culpable a Iñaki, quien ya conoce su sentencia pero aún espera que sus abogados encuentren algún recurso legal que impida su ingreso a la cárcel. ¿Lo encontrarán?

(Por Pedro C. Baca)

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