Lo primero que nos asombró al entrar a este lugar es que las mesas en su amplia terraza estaban casi ocupadas en su totalidad aun antes de las 2:00 de la tarde, ¡y era martes! Pronto supimos el porqué del éxito y de las razones por las que desde el viernes y durante el fin de semana más te conviene hacer una reservación so riesgo de quedarte esperando.

Si bien este restaurante ubicado en el corazón de la zona gastronómica del barrio de Polanco –Aristóteles casi esquina con Presidente Masaryk– tiene una carta extensa donde igual encuentras especialidades si eres amante de la carne en todas sus expresiones como también alternativas de platillos de mar, sorprende porque logra mantener una calidad y una presentación de platillos que invita a explorar esa gran variedad.

Mar y tierra para paladares mixtos.

La Buena Barra llegó hace cinco años a la Ciudad de México, luego de que en San Pedro Garza García sus propietarios fundaran la marca con mucho éxito. La trajeron a la capital, y se arriesgaron a ubicar su restaurante en un tercer piso y con vasta competencia en los alrededores –algo que alguien pensaría son grandes inconvenientes.

Sin embargo, su fórmula de servicio eficiente, cava y coctelería experimentadas pero sobre todo, cocina que explora grandes éxitos culinarios mexicanos, básicamente de la región norte y centro del país, funcionó para convertirse en una gran opción si quieres cerrar un negocio, reunirte con amigos, celebrar con la familia u organizar una de esas citas ‘exploratorias’.

Arrachera al estilo barbacoa: la barbachera.

Sus versiones de crema de vegetales, chicharrón con guacamole, cabrito, barbachera, lechón, pulpo a las brasas y sus tostaditas de atún son grandes embajadores de este lugar que también acaba de abrir sus puertas en otro gran destino: la zona hotelera de Cancún. Cuentan con vino propio hecho por Casa Madero y cervezas artesanales.

Tostaditas de atún.

Si quieres aventurarte gastronómicamente en una nueva pero respetuosa versión de México debes considerar La Buena Barra.

Por José Ramón Huerta