Los entornos naturales favorecen las relaciones personales, ayudan a crear un sentido de comunidad y evitan sufrir depresión.  

Hace años que se sabe que la naturaleza reduce el estrés, mejora el estado de ánimo e, incluso, acelera el proceso de recuperación tras un padecimiento. Un nuevo estudio de la Universidad de Rochester, Estados Unidos apunta que, además, nos permite ser menos egoístas y pensar más en los demás. En un experimento en que se les enseñaba a los voluntarios escenas bucólicas y otras de paisajes urbanos, los investigadores descubrieron que las personas expuestas al influjo de la naturaleza cambiaban sus prioridades vitales, siendo más conscientes de las necesidades de otros y pensando menos en las suyas.

Por otra parte, los expertos de la Universidad de Queensland, Australia en colaboración con académicos de Reino Unido recomiendan sólo 30 minutos a la semana caminar en un parque  para reducir las probabilidades de tener alta presión sanguínea o de sufrir depresión, porque todos requerimos una dosis de naturaleza. Este beneficio también se extendería al descenso en las probabilidades de desarrollar enfermedades cardíacas, cuadros de estrés y trastornos de ansiedad, según el mismo estudio.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu