De hacerse realidad la independencia de Cataluña, el nuevo Estado sería una república sin lugar para los títulos nobiliarios y uno de los miembros de la realeza española más afectados sería la pequeña Leonor.

La heredera del Trono del país ibérico perdería las dignidades catalanas que asumió en automático cuando su padre, Felipe VI, fue proclamado rey.

Desde entonces Leonor es princesa de Girona, duquesa de Montblanc, condesa de Cervera y señora de Balaguer. Con la independencia  catalana ya no sería así.

De hecho, grupos antimonárquicos de esas cuatro demarcaciones han exigido a la Casa Real que la actual princesa de Asturias deje de utilizar los títulos de sus localidades. Aseguran “no sentirse identificados con la monarquía borbónica”.

Desde Casa Real se ha hecho caso omiso a estas peticiones, pero no podría ser así en el futuro. Inclusive podría exponerse a un conflicto judicial.

Pero no solo la princesa de Asturias ostenta títulos catalanes, su padre, como rey de España, es también conde de Barcelona. Es posible que deba despedirse para siempre de tal distinción.

(Por Pedro C. Baca)

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