Cuando dábamos por hecho que este año tendríamos tres grandes eventos en la realeza, las bodas de Harry de Inglaterra con Meghan Markle, Eugenia de York con Jack Brooksbank, y Mako de Japón con el abogado Kei Komuro, pues resulta que ésta última ha decidido posponer su ceremonia nupcial por ¡dos años!

La princesa Mako se mostró muy enamorada de Kei Komuro durante el anuncio de su compromiso nupcial.

Si en verdad se casa sería en algún momento de 2020, lo cual deja abierta la posibilidad de no concretarla.

La noticia fue comunicada por la Casa Imperial Japonesa con la misma solemnidad con que hace casi un año anunció el compromiso de la hija mayor de Fumihito, príncipe de Akishino (segundo en la línea de sucesión  al trono) y hermana del futuro emperador, el joven príncipe Hisahito.

¿Qué pasó?

Algunos creen que la royal de 26 años simplemente se asustó por lo que sería su vida futura, y es que la Casa Imperial exige a las princesas que se casan con plebeyos renunciar a todos sus derechos y privilegios, incluso a su título nobiliario, a pesar de tener derecho a él por linaje.

De casarse, Mako pasaría de ser “Su Alteza la princesa imperial de Akishino” a convertirse en “señora Komuro”. Entonces recibiría el equivalente a un millón de dólares para “facilitar su adaptación” a su nueva vida, pero como dicen por ahí, no todo es dinero en esta vida.

Los japoneses se han declarado “conmocionados” ante el anuncio del aplazamiento de la boda.

Según esta versión habría tomado la decisión cuando se le presentó un informe sobre la mala situación económica de la familia de su futuro marido.

Otros con más calma insisten en que Mako sigue tan enamorada de Kei, como hace cinco años, cuando la flechó mientras ambos estudiaban en la Universidad de Mitaka, pero que ha pospuesto su boda para poder participar en todas las ceremonias de abdicación de su abuelo, el emperador  Akihito, y la entronización de su tío Naruhito.

Mako, de kimono azul claro, con sus padres, los príncipes de Akishino, y sus hermanos.

De cualquier manera el aplazamiento de esta boda ha encendido el debate sobre las duras condiciones para las mujeres dentro de la realeza japonesa, comenzando porque las excluye totalmente del derecho de sucesión.

(Por Pedro C. Baca)