Dicen por ahí que los amores de juventud son tan intensos como fugaces. Parece que así ocurrió con el hijo mayor de Mette-Marit de Noruega, Marius Borg, cuya pasión por la socialité Linn Helena Nilsen se extinguió luego de unos cuantos meses de convivencia cotidiana.

A fines de 2016 el joven ‘sex symbol’ de la realeza báltica se instaló con su chica en una cómoda casa de la costa californiana. Tenían la idea de disfrutar su idilio bajo la mayor intimidad y, al mismo tiempo, preparar el ingreso de ambos a universidades de la zona.

En principio todo marchó bien, o eso dejaba ver las fotos que el muchacho de 20 años subía a su cuenta de Instagram en la que daba testimonio de lo mucho que amaba a Linn Helena.

Al hijastro del futuro rey noruego no lo caracteriza la efusividad, pero en varios pies de foto expresó su deseo de permanecer junto a su novia “para siempre”.

Fue solamente por un tiempo. Según el tabloide Se Og Hor el chico de casi dos metros de estatura y porte de dios vikingo ha vuelto a presentarse “solo y muy relajado” en eventos sociales de la capital noruega.

Hace poco se pasó un fin de semana con sus amigos en la localidad de Kristiansand y Linn Helena no estuvo presente.

Además, la publicación asegura contar con testimonios confiables de que los jóvenes rompieron debido a su falta de paciencia para lidiar con la rutina de pareja. “Ambos saben que no es el momento para un compromiso”.

Por ahora Marius permanece en Europa y se desconoce si regresará a California. Tampoco se sabe si llegó a matricularse o qué carrera le gustaría estudiar. Hace tiempo su madre explicó que era más de ciencias que de letras.

(Por Pedro C. Baca)

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