Dicen por ahí que nunca es tarde para volver a enamorarse y Martha Luisa de Noruega puede probarlo.

Miradas que dicen más que mil palabras.

A sus 47 años, muy bien llevados por cierto, la segunda hija del rey Harald asegura haber encontrado a su «alma gemela».

El nuevo dueño del corazón de esta royal nórdica es Shaman Durek, afroamericano de 44 años, quien se gana la vida como chamán o «asesor para el crecimiento personal» de figuras como Gwyneth Paltrow y Rosario Dawson.

La princesa y el chamán se habrían conocido varios meses atrás en Nueva York, cuando ambos asistieron a una conferencia sobre Ángeles, tema que apasiona a Martha Luisa. El flechazo fue inmediato.

En principio, la pareja mantuvo su relación en secreto, pero a principios de esta semana ella confirmó su noviazgo a través de su cuenta de Instagram.

«Estoy feliz y agradecida porque he encontrado a mi alma gemela, una persona bella por dentro y fuera», apuntó Martha Luisa.

Previendo cualquier crítica, la princesa advirtió «no he elegido a mi hombre pensando en complacer a los demás, ni por acatar alguna norma».

Antecedentes y reacciones

Martha Luisa de Noruega estuvo casada durante 14 años con el novelista y actor danés Ari Mikael Behn, con quien procreó tres preciosas niñas que no tienen título nobiliario.

El matrimonio concluyó en 2016 debido «a diferencias irreconciliables», aunque era un secreto a voces que Behn se sentía frustrado porque «no encontraba su camino» y su esposa se cansó de apoyarlo.

A continuación, Martha Luisa de Noruega se dedicó en cuerpo y alma a sus tres hijas, a promover diversas causas altruistas y documentarse sobre temas esotéricos.

Entonces, daba la impresión de haberse olvidado del amor para siempre, pero afortunadamente no fue así.

Shaman Durek y Martha Luisa de Noruega.

La noticia de su noviazgo con el chamán afroamericano ha sido bien recibida por los noruegos, quienes con anterioridad han dado pruebas de su apertura.

Basta recordar que aceptaron que su príncipe heredero desposara a una madre soltera con pasado tormentoso que incluyó el consumo de enervantes.

Por Pedro C. Baca

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