Radiante de felicidad se presentó Miss Mundo 2018, Vanessa Ponce de León, al reencontrarse con su país, luego de ganar el certamen internacional de belleza femenina más antiguo y concurrido del planeta.

Orgullosa por ser la primera mexicana en lograr tal distinción, la modelo nacida en la Ciudad de México, pero criada en Guanajuato, escuchó conmovida porras y gritos de júbilo que acompañaron su arribo al aeropuerto capitalino.

En ese espacio tuvo lugar su primer encuentro con la prensa mexicana en el que externó su gratitud por el cálido recibimiento de cientos de fans que esperaron horas para felicitarla y tomarse una selfie con ella.

Visiblemente emocionada ante el tumulto, Miss Mundo 2018 reiteró lo orgullosa que se siente por ser mexicana y lo mucho que valora ser un referente de nuestro país ante el planeta.

«Llevo mucho tiempo fuera de mi país y creo que no me había dado cuenta de lo mucho que lo extraño y lo valoro, pero sobre todo de lo orgullosa que estoy de sus tradiciones y cultura y de llevarlas por el mundo», señaló.

Vanessa Ponce de León reconoció que apenas está asimilando lo que implica ser Miss Mundo pero sabe que es una plataforma estupenda para llevar un mensaje de generosidad a cada rincón de la Tierra.

«En el tour que tenemos de belleza con propósito vamos a tratar varias problemáticas sociales como la que yo abordo (ayuda a hijos de inmigrantes indígenas con educación y servicio médico) desde hace tres años», explicó entusiasmada.

Vanessa informó que esa cruzada la llevará también a una veintena de países de África y Asia, en los que respaldará diversos proyectos altruistas promovidos por otras participantes de Miss Mundo.

La modelo no se considera una mujer peculiarmente bella pero sí atractiva y segura. «Hoy las mujeres estamos más empoderadas que nunca, podemos lograr lo que queremos y yo soy prueba de eso».

La primera mexicana ganadora de Miss Mundo en 68 años de historia de ese certamen, Vanessa ha destacado en el modelaje de pasarela pero también es licenciada Comercio Internacional con un diplomado en Derechos Humanos.

Desde hace tres años está involucrada por decisión personal en causas altruistas que, según sus propias palabras, le han dado sentido a su vida.

«Estoy feliz y muy decidida a empezar a trabajar, a ensuciarme las manos, estoy hecha para estar en el campo, de trabajar con los niños, quiero conocer historias y otras experiencias altruistas a nivel internacional y llevar a México a cada lugar al que voy», expresó sonriente.

Por Pedro C. Baca

Con Info y Fotos de JDS