El nuevo material  de la cantante chilena titulado Norma es algo que sorprende ya que no estábamos acostumbrados a que Mon Laferte usara  ritmos tan populares: “quería hacer algo totalmente diferente porque me divierto, siento que nada es tan serio… pero siempre intento que lo que yo hago tenga bastante del arte y que no se quede sólo en entretener”, dijo en un encuentro con periodistas.

La portada de este álbum presenta a una Mon Laferte que personifica a Norma, personaje femenino que protagoniza y cuenta esta historia de romance, y que nos recuerda un poco a la reina del Tex Mex, Selena Quintanilla, quien fue inspiración para este proyecto. En la imagen, Norma está cortando una cebolla, que representa a la música popular, buscando de esta manera reafirmar todo un movimiento de canciones de música que te hace llorar. “En Chile a la música popular se le dice ‘música cebolla’ porque es la que te hace llorar, pero se dice de una manera peyorativa, como música de barrio, como queriendo decir que hacer música para el pueblo y ser de barrio de una clase baja estaba mal. Yo, efectivamente, estoy haciendo música cebolla, a mucha honra soy de barrio”.

Danzón, tango y salsa, juntos

Estas canciones significan mucho para Mon. Durante su composición tuvo que sumergirse en sus recuerdos para poder imprimir de emoción y sentimiento a cada una de las canciones. Además, contó con nostalgia cómo estos ritmos latinos le recuerdan mucho a su infancia, cuando estaba bajo el cuidado de su abuela, mientras su madre se iba a trabajar. Entonces iban a los salones de baile en Valparaíso a bailar danzón, tango y salsa, en donde aprendió lo esencial de aquellos bailes.

Laferte relata, a través de 10 canciones, las etapas que Norma vive a lo largo de una relación de pareja, pasando por distintos géneros musicales que incluyen ritmos que te pondrán a bailar como la cumbia, el danzón, el tango, el bolero, la salsa, el mambo, la bachata y hasta trap.

Inspirada por sus visitas a los salones de baile tanto en Valparaíso, su ciudad natal, como aquí en Ciudad de México, la cantante y compositora chilena hizo de la grabación de este material discográfico una experiencia única, pues fue realizado completamente en vivo junto a una orquesta en los históricos e icónicos estudios Capital Records Building de Los Ángeles, California: “Quise grabarlo de esta manera porque siento que mi álbum es muy cinematográfico… Lo que tocamos ese día es lo que ustedes pueden escuchar ahora y eso para mí es un logro bonito porque lo hicimos con mucho amor y con mucha dedicación” dijo en conferencia de prensa al artista.

 

Para diferentes circunstancias

Quería contar una historia por medio de las canciones, pero con una cierta intención cinematográfica. Trató de buscar los ritmos que le parecían que representaba mejor las etapas de amor. Así, por ejemplo, la primera canción “Ronroneo” corresponde al momento cuando conoces a una persona en una fiesta o cualquier sitio y sientes una atracción física, una cosa química que no se puede explicar, y está presentada por medio de la cumbia porque “me pareció que tenía la sensualidad necesaria para ese primer encuentro”.

En la segunda canción “No te me quites de acá”, que alude a un encuentro más intenso y físico, la cantante eligió utilizar el danzón y el tango, porque considera que sugieren la etapa fuerte de la relación sin dejar de ser géneros elegantes.

Por Eugenia García