Los últimos estudios científicos señalan algo que acabará por convencerte: como te pases con la obsesión de buscar la felicidad, te va a pasar todo lo contrario. Dándole la vuelta, puedes convertirlo en un propósito de vida: si quieres ser feliz, deja de buscar la felicidad. Vamos a ver cómo lo argumenta la ciencia.

Un estudio de la Universidad de Berkeley concluye que obsesionarse con los ‘mantras’ de los libros de autoayuda lleva a lo contrario: que cuando más pendiente se está de la búsqueda de la felicidad y de su medición, menos satisfacción se tiene con la vida.

De hecho, explican los psicólogos, en ocasiones al estar obsesionados trabajando por la felicidad, no se disfrutan de los buenos momentos. Aseguran los expertos que leer sobre cómo alcanzar la felicidad aumenta las expectativas y eso pone el listón más alto: hace que la persona tenga que analizar en cada momento cómo se siente para ver si es feliz o no.

Porque cuando uno está pendiente de analizar y medir cómo llegar a la felicidad está centrado excesivamente en el ‘yo’. Y eso hace provoca desconectarse del entorno y dejar de apreciar a las personas que tiene al lado y aumenta la sensación de soledad.

Desde la Universidad de Toronto, Canadá, señalan otro punto que convierte en ‘negativa’ la búsqueda de la felicidad. Por ejemplo, pensamos que para ser felices tenemos que buscar tantas horas a la semana para estar con nuestra familia. Pero tenemos mucho trabajo y empezamos a agobiarnos porque no sabemos si vamos a poder tener ese tiempo, entonces, en vez de un plan para ser feliz, lo que tenemos son sentimientos de angustia.

Es decir que saber mucho sobre qué nos hace felices, insistir en cómo llegar hasta nuestra felicidad a veces no nos ayuda, todo lo contrario. Pero no todas las conclusiones son negativas: si dejas de buscar insistentemente, vas a encontrar la felicidad de forma más sencilla. No se trata de dejar de pensar, pero sí de disfrutar más de la familia, los amigos, los compañeros de trabajo, etc.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu