Hija mayor de Estefanía de Mónaco y nieta de la inolvidable Grace Kelly, Pauline Ducruet es de esas chicas que no puede pasar inadvertida. La prensa rosa la considera “una Kardashian de sangre azul» debido a su personalidad irreverente y poca preocupación ante el «qué dirán».

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Fruto de la tormentosa relación entre su madre y el guardaespaldas Daniel Ducruet, esta chica espontánea y auténtica de 22 años encabeza, junto con su prima Carlota Casiraghi, a la generación millennial de aristócratas monegascos, quienes, para no romper la tradición, dan mucho de qué hablar por su estilo de vida.

A su favor pesa que no vive solo para la parranda. Estudió diseño de moda en el Parsons The New School for Design y, previamente, terminó la licenciatura en styling en el Instituto Marangoni de París, Francia.

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Pauline no tiene un título nobiliario, a pesar de ser nieta legítima de Rainiero III. Ocupa el lugar 12 en la línea de sucesión al trono de su diminuto país y la prensa no pasa por alto el detalle, así que la llama princesa.

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Su intensa incluye salidas nocturnas con amigos, viajes por el mundo y ocasiones para lucir su anatomía sin inhibiciones ni tabúes.

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Al haber heredado la belleza de su abuela, así como su buen gusto por la moda, Pauline se ha convertido en fuente de noticias para la prensa rosa que ya especula sobre sus nuevos pretendientes.

(Por Pedro C. Baca)