Vaya fiestas decembrinas para el olvido las que ha pasado Mette-Marit de Noruega, ya no digamos por el sufrimiento que le han ocasionado los desaires de su hijo mayor, el guapo pero desorientado Marius Borg, cada vez más apartado de la familia real nórdica, sino por los intensos dolores de cabeza, mareos y lapsos de confusión mental que ha padecido últimamente.

¿Qué le pasó?

La futura reina consorte sufre el denominado Síndrome de los cristales, ocasionado por unas calcificaciones en el oído interno y que ella atribuye a unas malas posiciones mientras se ejercitaba.

Mette-Marit ha explicado que suele hacer gimnasia en su casa con tres amigas, usando una aplicación de vídeo. “La última semana de entrenamiento, hice algunos movimientos que podrían haber sacudido los cristales en la oreja”, comentó la esposa del príncipe Haakon Magnus en entrevista para un canal de tv.

En efecto, esta enfermedad se produce cuando las piedras del oído interno se desprenden y se desplazan por su interior, provocando una sensación de desequilibrio.

Fue sin embargo durante una reunión con el rey Harald, la reina Sonia y su marido cuando sufrió los primeros síntomas de la enfermedad. “Giré la cabeza muy rápido, y entonces fue como si todo el mundo comenzara a moverse. Pensé que era la menopausia”, declaró Mette-Marit, de 44 años.

La princesa se retiró entonces a dormir, pero como el fuerte mareo no desaparecía, acudió al hospital. Allí un otorrinolaringólogo le diagnosticó el síndrome de los cristales, conocido también como “vértigo posicional paroxístico benigno”.

Con su marido, el príncipe Haakon, y sus tres hijos.

La oportuna atención médica le ha permitido retomar su agenda. Y es que su enfermedad , aunque muy molesta, no es grave, y la mayoría de las personas que la padecen suelen curarse sin mayor tratamiento.

¡Recupérate Mette-Marit!

(Por Pedro C. Baca)

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