Un cirujano de la Universidad de Hawái interpreta una melodía clásica en el piano mientras pide al paciente prestar atención a la canción que él interpreta en el instrumento musical, en tanto el enfermo es sedado y dispuesto para la cirugía. Este procedimiento mostró su eficacia durante una angiografía cerebral pues el paciente mantuvo estable su presión sanguínea, respiración y frecuencia cardiaca.

También un estudio de 60 hombres y mujeres en la Universidad de Helsinki encontró que los pacientes que escucharon música, luego de tener un derrame cerebral o  un ataque al corazón se recuperaron mejor.  Tres meses luego del accidente cerebrovascular, la memoria mejoró un 60% en aquellos que escucharon música, comparado al 29% que estuvieron en un grupo de control. La concentración, el estado de ánimo y la atención al detalle también mejoraron en el grupo que escuchó música en un 17%, comparado con ningún cambio en el otro.

Y, una investigación en la Universidad Dongsan de Korea encontró que la música ayuda a aliviar el dolor agudo, ayudó a reducir los niveles de dolor y presión arterial, y también mejoró la respiración.

Se espera que estos hallazgos tengan aplicaciones en derrames cerebrales, fracturas y enfermedades pulmonares.

 

Por Alejandrina Aguirre Arvizu