A muchos hombres les sigue costando sobrellevar el éxito de las mujeres y parece que Henrik de Dinamarca es uno de ellos, el marido de la reina Margarita II le parece indignante e injustificable estar siempre dos pasos atrás y “vivir a la sombra” de su regia esposa.

Lo más bochornoso de la situación es que no tiene el mínimo reparo en proclamarlo en público. Recientemente expuso que cuando Margarita y él fallezcan, de ninguna manera quiere compartir la tumba con ella. “Me casé para ser el marido de mi esposa, no su asistente”, exclamó.

Henrik dice sentise “ninguneado” por su esposa

Como era de esperarse las declaraciones del caballero generaron toda serie de reacciones, al tiempo en que invitaron a repasar su historia de amor -que la hubo- con la soberana.

Margarita y Henrik en sus años de noviazgo.

Nacido en 1934 como Henri de Laborde fue el primogénito del conde de Monpezat, título aristocrático que heredó más tarde. A mediados de los años 60 conoció  a su futura esposa, entonces heredera de la corona danesa, y luego de un romance de dos años le pidió matrimonio.

Familia armoniosa. Henrik y Margarita con sus hijos Federico y Joaquín.

En 1968 procrearon al príncipe Federico, heredero de la corona, y un año después, al príncipe Joaquín. Hasta ahí parecía que vivían en un cuento de hadas que culminó con la temprana coronación de Margarita en 1972. Entonces la reina convirtió a su esposo en príncipe consorte.

Todo parecía marchar sobre ruedas, pero con el paso del tiempo el propio príncipe dio a conocer su inconformidad con el rol y el título que se le había dado en la monarquía danesa, esperó y esperó ser ascendido a rey consorte y eso nunca ocurrió.

¿El esposo de la reina padece de complejos machistas? No realmente si tomamos en cuenta el argumento de don Henrik:  “Me siento discriminado por Dinamarca y por la reina. Este país, que es conocido como un ávido defensor de la equidad de género, considera menos merecedores a los esposos que sus mujeres. Ante esta situación mi esposa ha permanecido en silencio”.

En sus viñedos de Francia

Con el deseo de encontrar su propia identidad, el esposo de Margarita renunció hace un año a su condición de príncipe consorte y a su agenda oficial. Ahora, únicamente con el título de conde de Monpezat pasa la mayor parte de su tiempo en sus viñedos de Francia, escribiendo poesía para desahogar su resentimiento.

(Por Pedro C. Baca)