Meghan de Sussex no logra reconciliarse con los tabloides británicos que no contentos con llamarla arribista, trepadora e ingrata, ahora la tachan de usurpadora.

El ataque surgió luego de que se diera a conocer el certificado de nacimiento del bebé que acaba de tener con Enrique de Gales. En el apartado ‘Ocupación de la madre’, Meghan apuntó «princesa del Reino Unido».

De inmediato se armó un escándalo en el que abundaron los adjetivos negativos en contra de esta royal nacida en Estados Unidos.

¿Cuál es la verdad?

La verdad es que Meghan es princesa, por el simple hecho de estar casada con un príncipe, pero de acuerdo con el protocolo monárquico británico no debe usar el título o en dado caso presentarse como «princesa Enrique de Gales».

En el Reino Unido la ostentación de ese título está reservado a la cónyuge del príncipe de Gales (el mejor ejemplo lo fue la princesa Diana), así como a las hijas de príncipes con derecho a heredar su linaje.

De ahí que a Eugenia y Beatriz de York, hijas del príncipe Andrés y nietas de Isabel II, se les debe anteponer el título «princesa» antes de pronunciar su nombre.

Su Alteza Real Meghan de Sussex

A pesar de las restricciones Meghan, como su concuña la duquesa Catalina de Cambridge, tiene tratamiento de princesa. ¿Cómo? Todo mundo debe referirse a cada una de ellas como «Alteza Real» o «Alteza».

De hecho, cuando el príncipe Guillermo se convierta en el primero en la línea de sucesión, «Kate» deberá ser llamada princesa consorte de Gales.

En conclusión, la mamá de Archie Harrison Mountbatten Windsor es princesa del Reino Unido, además de tener el título de duquesa consorte de Sussex.

Meghan no mintió, así que no hay motivo para llamarla usurpadora.

Por Pedro C. Baca

Foto AFP