Isabel II ha gozado de una salud inquebrantable, pero tiene 92 años de edad y el resfriado que sufrió recientemente sacó a relucir un tema que para los británicos es tabú: “la reina algún día tiene que morir”.

La casa real se caracteriza por su sensatez para prevenir este tipo de eventos. Las instrucciones de qué hacer en caso del fallecimiento de la monarca están detalladas en “La Operación London Bridge”, cuyo último ensayo ocurrió la semana pasada e involucró a los más altos funcionarios del gobierno del Reino Unido.

¿Qué ocurrirá? De acuerdo con el diario The Times, cuando Isabel II muera, su secretario personal telefoneará al primer ministro (actualmente Theresa May) y le dirá el siguiente mensaje: “London Bridge is down” (“el puente de Londres ha caído”). La noticia se comunicará al resto de países de la Commonwealth y luego a la Press Association, la agencia de noticias más importante en el Reino Unido. Los restos mortales de la reina Isabel II permanecerán expuestos durante cinco días en el hall de la abadía de Westminster.

 

(Photo by Carsten Koall/Getty Images)

 

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El luto nacional será de 10 días. Su hijo, el príncipe Carlos, subirá al trono solo horas después, pero su coronación no se celebrará hasta pasados tres meses del día de la muerte de su progenitora. En los primeros días de su agenda como rey, Carlos visitará Escocia, Irlanda del Norte y Gales para demostrar que son parte de su reino.

Isabel II reina desde hace 66 años y ha sobrevivido a trece primeros ministros británicos. En el Reino Unido cuesta trabajo imaginarse el palacio de Buckingham con otro inquilino. A un rey -los tres siguientes serán previsiblemente hombres- y no una reina.

Por más excéntricos y hasta macabros que puedan sonar estos preparativos funerarios, la corona británica los viene desarrollando desde siglos atrás para asegurarse de que el protocolo “sea apropiadamente acatado”.

(Por Pedro C. Baca)

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