Descubre el método anticonceptivo que mejor se adapte a tus necesidades y que también le otorgue beneficios a tu cuerpo y a tu vida. 

 

Tanto para hombres como para mujeres, el uso de anticonceptivos ha permitido un disfrute de la sexualidad que va más allá de la sola idea de reproducirnos como especie. En la actualidad existe un amplio espectro de métodos anticonceptivos que podemos utilizar según nuestras necesidades, sin embargo, y a pesar de la gran cantidad de ofertas tanto temporales así como de intervención,  hoy día en nuestro país el embarazo no deseado es un problema de salud público, pues representa poco más de la mitad de todos los embarazos y por lo general pueden llegar a tener consecuencias negativas en la salud de la mujer y su bebé.

Por ello es necesario conocer sobre el acceso y uso de los diferentes métodos anticonceptivos, además de que es necesario fortalecer las campañas sobre educación sexual.

 

 

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Inervención o no intervención: las alternativas médicas

 

La salpingoclasia u oclusión tubaria bilateral (OTB) es un método definitivo que consiste en ligar las trompas uterinas de la mujer para impedir el paso del óvulo y los espermatozoides, evitando un embarazo. Por su parte, los hombres pueden realizarse la vasectomía, procedimiento mediante el cual se ligan y cortan los conductos deferentes, por donde pasan los espermatozoides.

Por otro lado, también existen los métodos temporales, como el tradicional condón, y algunos más modernos, ya sea el DIU o los hormonales en sus muy variadas presentaciones (pastillas, inyecciones, parches).

 

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Recurriendo al método más popular: la píldora anticonceptiva y sus beneficios

Los anticonceptivos hormonales desde su aparición han contribuido al cambio en el papel social y laboral de la mujer, empoderándolas, permitiendo que consoliden exitosamente un plan de vida que vaya más allá de la maternidad o que puedan decidir en qué momento convertirse en madres.

El doctor Ezequiel Pérez Campos, jefe de servicio de ginecología del Hospital General de Requena en Valencia, España, explicó que la sinergia contraceptiva de algunas pastillas, producto de la combinación de dos moléculas, dienogest y etinilestradiol, además de ofrecer seguridad y eficacia en anticoncepción, ofrece otras ventajas para sus consumidoras: reduce los días y el volumen del sangrado, disminuye la aparición de acné y cabello graso, aminora los dolores menstruales y regula los ciclos. Asimismo, no afecta el peso corporal ni debilita la libido y su uso no tiene consecuencias para embarazarse cuando se deja de tomar.

 

 

Consultando a  los expertos

La recomendación del doctor Julio Morfín, ginecólogo certificado por el Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia, es que cualquier mujer que quiera comenzar a utilizar algún método anticonceptivo hormonal debe visitar a un profesional de la salud, idealmente un especialista en ginecología y obstetricia, para que tome en cuenta las necesidades y características propias de cada paciente edad, condición de salud, estilo de vida y así evitar cualquier riesgo.

 

 

¿Y sobre la salud sexual?

La Fundación México Vivo es una organización civil que desde 2003 busca transformar la situación actual de padecimientos y vulnerabilidad en relación con la sexualidad a través de la educación y de promover mejores servicios de salud sexual integral a las nuevas generaciones. El secretario general de esta fundación, Hernán Rodrigo Moheno Mendoza, señaló los beneficios que puede generar a nivel personal el gozar de una salud sexual:

  • Autoconocimiento, autonomía y autoestima.
  • Prevención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS).
  • Adecuado uso de métodos anticonceptivos.
  • Construir y consolidar un plan de vida.
  • Disfrute y expresión de la sexualidad.
  • Reconocimiento y no ejercicio de la violencia.
  • Establecimiento de relaciones significativas.
  • Toma de decisiones eficaces.
  • Comunicación asertiva con familia, amigos y pareja.
  • Equidad de género.
  • Rechazo de los estereotipos y prejuicios respecto a la sexualidad y un incremento en la tolerancia.

 

Por Eugenia García